La defensa del dueño de la finca culpa a los rescatistas del fallecimiento de Julen

El pasado 13 de enero Julen Roselló, de dos años, cayó en el interior de un pozo en Totalán, Málaga y desde entonces se desplegó un operativo de rescate sin precedentes. Lamentablemente, el 26 de enero tras 13 días de intensas labores, un agente de la Guardia Civil y dos mineros confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida del menor dejando a su familia devastada.

El trágico desenlace estremeció al país y al mundo, millones de personas tenían el alma en vilo en un agónico rescate donde participaron centenares de expertos y voluntarios que lucharon ininterrumpidamente contra el tiempo y la desesperanza.

Las autoridades iniciaron una investigación sobre el caso, para esclarecer las causas del fallecimiento del menor que se precipitó en un pozo construido de manera ilegal en una finca de uno de sus familiares.

El abogado defensor de David Serrano, dueño de la finca de Totalán donde ocurrió el hecho, presentó un informe en el que solicita investigar las labores de rescate del menor.

Alega que Julen no falleció como consecuencia de su caída al interior del pozo, sino que podría haber recibido un golpe en su cabeza con una de las herramientas usadas por los rescatistas.

Dice que el menor pudo ser golpeado con una piqueta usada para eliminar el tapón de arena formado a los 73 metros de profundidad que impidió que tuvieran acceso al lugar donde él se encontraba durante los primeros días de labores de rescate.

El informe fue hecho por Jesús María Flores Vila, arquitecto, y centra la investigación en las grabaciones de vídeo e información del sumario para determinar la secuencia y naturaleza de cada acción de los rescatistas durante las primeras horas.

El documento presenta imágenes que muestran el cambio que se desarrolló en el interior del pozo tras las acciones iniciales de los rescatistas, según los gráficos, Julen estaría ubicado con los brazos arriba dentro del pozo.

Muestran, además, la piqueta de acero que fue introducida en el pozo.

De acuerdo con una grabación de 25 minutos de la cámara robotizada que introdujeron en el pozo el 13 de enero a las 16:50 comprueban que el tapón de arena formado a los 73 metros de profundidad estaba compuesto por material disgregado y no compactado, tierra y lascas.

Aseguran que ese material era de aparición reciente y provenía del sondeo realizado y no de la caída del menor.

En el informe se establece que en la grabación se ve cómo se desprenden pequeñas piedras y tierra después del contacto de los rescatistas, así que argumenta que el tapón de tierra era consecuencia de los trabajos iniciales del operativo.

El planteamiento de la defensa del dueño de la finca establece que Julen no murió por la caída.

“Los padres le escucharon llorar durante 30 segundos y es imposible que se golpease la cabeza porque cayó de pie”.

Según el informe, Julen se precipitó por el pozo de pie, con los brazos en alto y se detuvo a 73 metros de profundidad donde se quedó atrapado o se encontró con un lecho que interrumpió su caída.

Un objeto en caída libre desde 73 metros de altura tardaría 3.85 segundos en llegar al suelo, y los testigos dicen haber escuchado llorar a Julen más de 30 segundos después de la caída, lo que indicaría que sobrevivió a esta.

Los padres y la tía de Julen describieron el sonido de la caída del niño cono un proceso de succión. Esto coincide con la hipótesis del informe que argumenta que inicialmente se precipitó rápidamente, pero después perdió velocidad por el rozamiento ejercido por el niño contra las paredes y la consecuencia del enrollamiento de su ropa alrededor de su cabeza y de sus brazos.

Mientras el niño descendía, se producían desprendimientos de arena, tierra y piedras debido a la fricción.

Esta tapa de arena reseñada por los medios de comunicación como “el tapón”, tenía un espesor aproximado entre 10 y 15 centímetros durante las primeras horas del rescate.

Según la autopsia realizada por los forenses, la causa del fallecimiento de Julen fue el traumatismo craneoencefálico severo que afectó la región temporal y frontotemporal el día 13 de enero.

En la zona lateral de la cabeza habría pocas probabilidades de que se hubiera golpeado en la caída ya que estaba protegida por sus brazos y entre su ropa.

En el informe descartan la posibilidad de que una piedra cayera sobre su cabeza atravesando la tierra, su ropa, sus manos e impactara sobre su cráneo ubicado a 25 o 30 centímetros de profundidad.

Concluyen alegando: “Las actuaciones con la piqueta, 10 impactos en total, entre las 17:30 y las 21:00 horas del 13 de enero es lo que pudo causarle al menor las lesiones que acabaron con su vida.

La piqueta es similar a una lanza de más de un metro de largo, fue fabricada de forma artesanal con una barra de acero corrugado de 25 milímetros de diámetro con un extremo terminado en punta y un peso de 8 kilos.

Esta herramienta fue introducida hasta el fondo del pozo atada a una cuerda junto a la cámara robotizada. La piqueta fue dejada caer en reiteradas oportunidades perforando la superficie del tapón de arena hasta 35 centímetros de profundidad.

Para la defensa del dueño de la finca, el hecho de que hayan hallado ocho pelos pertenecientes a Julen, algunos con raíz telógena, es un indicio de que el niño fue golpeado por la herramienta.

“Qué otra tesis alternativa a la del impacto directo contra la cabeza del menor puede llegar a explicar la presencia de esos restos biológicos en la punta de la herramienta”.

EP

El abogado pude que se hagan las diligencias necesarias para aclarar las circunstancias exactas en las que se produjo la muerte de Julen. Comparte este avance en tus redes.

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