La asesina confesa del pequeño Gabriel relata cómo hizo para retenerlo ilegalmente hasta matarlo

Ana Julia Quezada, tras varios interrogatorios y visitas a la finca de Rodalquilar para que las autoridades pudieran proceder a la reconstrucción de los hechos, finalmente confesó sobre su culpabilidad y autoría del asesinato del pequeño Gabriel Cruz, hijo de su pareja.

Y la asesina confesa, dentro de un mar de declaraciones inconexas y contradictorias, buscando dentro de sus atroces acciones recibir la menor condena posible, encontró como escudo un relato en el que se amparó en una discusión con el pequeño como excusa para haberle propinado el golpe en la cabeza y la posterior asfixia que le arrebataría la vida, según lo reveló el informe de la autopsia.

Pero además relató cómo engatusó al pequeño para retenerlo de manera ilegal. Durante la primera declaración de Quezada, ella reconoció que se encontró con el niño al salir de la casa. Al verlo, le invitó a subir al auto y a acompañarla a una propiedad familiar.

“Estaba solo, jugando con un palito. Le dije: ‘Hombre si estás solo vente conmigo. Voy a la finca'”, dijo la mujer.

Y luego procedió a detallar cómo el pequeño se montó en el auto y todo se desenvolvió con normalidad, hasta que en un momento, según Quezada, lo vio con el hacha –el arma asesina– en la mano y le llamó la atención por eso. Ante lo que, según ella, él respondió de mala manera, lo que terminó en la supuesta discusión que acabó en la trágica muerte de Gabriel.

“Él me dijo: tú no eres mi madre, tú no me mandas y además no te quiero volver a ver nunca”, fue la declaración de Ana Julia.

Pero la Guardia Civil sabía perfectamente que ese era un testimonio falso, luego confirmaron que el niño no era así y que las palabras que Ana Julia puso en boca de Gabriel, jamás hubieran salido de él, como lo corroboraron testigos y su familia.

“Así que nos peleamos por el hacha, se la quité y al final, con la rabia, acabe asfixiándole, tapándole la nariz y la boca”, continuó la asesina.

Las autoridades han deducido que el móvil para las mentiras de Ana Julia es su intención de conseguir una pena rebajada a toda costa. Si se establece que ella no había planeado la muerte, podría considerarse como un homicidio, castigado con entre 10 y 15 años, o como un homicidio imprudente, entre uno y cuatro años.

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En todo caso, la asesina confesa declaró que una vez que mató a Gabriel se dio cuenta de lo que había ocurrido y que tenía un problema “importante”. Por lo que finalmente decidió enterrarlo sobre todo para que el padre del niño nunca sospechara nada, pero que ella “nunca quiso hacerle daño”.

También aclaró que su intención al hacer aparecer la camiseta del menor en una zona alejada de la finca fue tratar de confundir a los investigadores y alejarlos de la zona del escondite del cadáver.

“Coloqué la camiseta en los juncos para despistar. Días más tarde cogí lo que quedaba de la ropa de Gabriel y la tiré dentro de un contenedor de vidrio en frente de un hotel. Al final vine a buscar el cadáver porque me dijeron que les entregase la llave y me puse nerviosa“, concluyó.

EP

Con estas declaraciones pareciera que Ana Julia nunca planeó el crimen y que el resultado fue producto de un exabrupto. Eso es lo que ella quiere dar a entender y usará todas las armas a su alcance con tal de que le rebajen la condena.

Esperemos que la verdad salga a la luz y que caiga todo el rigor de la ley sobre esta mujer para que los padres de Gabriel tengan un respiro y puedan llevar su luto en paz. No dejes de compartir esta noticia.

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