Se filtra la evidencia de las «alocadas» fiestas de Piqué y su plan para engañar a Shakira

El pasado 4 de junio Shakira anunciaba en un comunicado que ella y Gerard Piqué ponían fin a sus 12 años de relación, con dos hermosos hijos de por medio. Días después, trascendió a algunos medios que llevaban meses separados y, según amigos y familiares del futbolista,  ambos tenían una «relación abierta» desde hace tres años.

Pero, el detonante que capturó la atención de todos fue que presuntamente Shakira habría encontrado a su pareja siéndole infiel con otra mujer, «una joven rubia de unos 20 años».

Tal rumor tomó forma cuando se revelaron los encuentros secretos que el futbolista estaría teniendo con la chica, de iniciales C.C., y no C.M., como se creía en un principio.

La verdadera identidad de la joven de 22 años, una azafata de eventos, que cuando Piqué la conoció en la discoteca La Traviesa, trabajaba de camarera; quedó confirmada en el programa «Socialité», el pasado domingo.

Todo se aclaró después de que la chica con iniciales C.M. rompiera su silencio, para pedir que la dejaran en paz, después de que la hubieran confundido relacionándola con el futbolista cuando ella ni siquiera lo conocía. Puedes leer sus declaraciones completas aquí.

Según fuentes cercanas a Piqué, en «Socialité» desvelaron además el plan secreto que tenía Piqué para poder verse con la chica -o las chicas- en las discotecas de Barcelona para pasar oculto.

Uno de esos lugares que el capitán del Barca frecuentaba, era precisamente la discoteca La Traviesa. Allí habría coincidido varias noches con C.C., quien trabajó en ese bar hasta el pasado mes de febrero.

El futbolista de 35 años llegaba en taxi y entraba y salía por una puerta lateral situada en una calle con poco tránsito, para así evitar ser visto.

Dentro del local, él siempre tenía un sitio reservado, detrás de una cortina roja, lejos de cualquier paparazzi, donde se juntaba con su «nuevo amor», según han asegurado en «Socialité».

Afirman que son muchas las chicas que acompañan a Piqué en sus noches locas, todas ellas guapísimas (probablemente modelos), y tampoco faltan sus compañeros de equipo, algunos de ellos casados. Por ello, la discreción es el principal requisito para entrar en uno de estos eventos privados.

Según la ‘influencer’, Luciana Guschmer, además, «a estas fiestas estaba prohibido llevar teléfonos móviles porque había muchos jugadores que se portaban mal, que estaban ahí con modelos y que estaban casados, entre ellos, Piqué».

«Ni fotos, ni audios, ni pruebas. Lo que pasa en casa de Piqué, se queda en casa de Piqué. Porque la música, el calor y la bebida espirituosa hacen que los invitados se pongan muy cariñosos y los padres de familia se olviden de todo».

Y es que, los lemas del local son rotundos: «Solo los traviesos van al cielo» o «es el lugar donde se encuentran el ambiente chic y elegante con las travesuras».

El escándalo de la ruptura no lleva ni dos semanas, pero lo cierto es que hacía meses que Gerard Piqué residía en su piso de soltero en el centro de Barcelona.

Según sus vecinos, desde que el futbolista llegó el pasado mes de marzo al edificio, las fiestas nocturnas se han convertido en una constante y no son precisamente tranquilas.

Jordi Martín, un paparazzi que asegura lleva años siguiendo al futbolista, ofreció detalles de cómo está siendo actualmente la activa vida nocturna de Piqué, dejando a todos sin palabras.

«Piqué es muy conocido en Barcelona por las fiestas que hace… Pero últimamente está totalmente desfasado, gastando cantidades indecentes de dinero con su compañero Riqui Puig, en la discoteca Bling Bling y en el restaurante Patrón, hasta altas horas de la madrugada», dijo Martín.

«Las cantidades van de 2.000 euros para arriba por noche, pero esas cantidades para Piqué son irrisorias», agregó.

La casa de Piqué es uno de los puntos de encuentro entre los más juerguistas del Barca pero no el único

Piqué

Es realmente lamentable que la famosa crisis de los 40 pegue tan fuerte a un hombre con fama y dinero, al punto de perder toda cordura sin pensar en las consecuencias.