El pastor de una iglesia pide a los fieles que donen el dinero que les dio el gobierno

La emergencia sanitaria causada por el coronavirus ha afectado al mundo entero, 184.643 personas han fallecido a causa de la enfermedad.

Estados Unidos está entre los países más afectados por la pandemia, el gobierno ha establecido medidas de confinamiento para detener el brote de contagios y también ha aplicado planes para solventar la crisis económica.

Muchos ciudadanos se han quedado sin empleo, otros han dejado de percibir ingresos desde que se propagó el virus y siguen teniendo que hacer frente a los gastos. Ante la crítica situación, el estado asumió el compromiso de otorgar cheques a la población más vulnerable para garantizar que puedan satisfacer sus necesidades básicas.

Recientemente, un pastor de una iglesia de Luisiana instó a sus fieles a donar el dinero que hayan recibido del gobierno.

Tony Spell, es pastor del templo Life Tabernacle, ubicado en Baton Rouge, y ha roto las leyes de confinamiento. Incluso congregó a sus fieles usando autobuses para trasladarlos a la iglesia a que participaran del servicio religioso.

La policía de Luisiana arrestó al pastor Spell por un cargo de asalto agravado después de que confesara que él condujo su autobús de la iglesia hacia un hombre que protestaba por su decisión de celebrar los encuentros en la iglesia a pesar del confinamiento.

Horas después, el pastor salió de la cárcel después de pagar la fianza. Las autoridades informaron que tenía multas de tráfico sin pagar.

El pastor declaró: “Mi creador, no mi fiscal de distrito, ni mi jefe de policía, ni mi gobernador, John Bel Edwards, me otorgó mis derechos para tener una iglesia y predicar el evangelio de Jesucristo”, dijo después de salir de la cárcel.

“Dios me ha dado mis derechos inalienables y esos derechos son mis derechos a reunirme y tener iglesia. No puedo renunciar a esos derechos”, agregó el pastor.

Asimismo, dijo que predicó a sus compañeros en la cárcel alertando a los guardias a apegarse a las escrituras de la biblia.

El pastor negó haber tenido un comportamiento inadecuado, dijo: “Lo único de lo que soy culpable es de practicar mi fe. Gracias a Dios por mi iglesia que está conmigo hoy”.

El pastor Spell le gritó a un manifestante, identificado como Trey Bennett, que tenía un cartel de protesta exigiendo que cerraran la iglesia y otro en el que decía: “Peligro: incubadora de coronavirus”.

Cuando encarcelaron al pastor por arremeter contra el manifestante, aproximadamente 70 feligreses llegaron en autobuses de la iglesia para ofrecerle su apoyo.

Había hombres vestidos con traje y corbata, mujeres con vestidos y niños, algunos rezaban y cantaban himnos religiosos mientras eran observados por los agentes de la policía.

Todos aplaudieron cuando el pastor salió de la cárcel después de que su esposa mostrara un abanico de dinero en efectivo que alguien le entregó desde un auto. Según los medios locales, la fianza fue de 5.000 dólares.

“Nuestra iglesia nunca cerrará”, dijo el pastor celebrando su libertad y negándose a cumplir con las medidas de confinamiento.

Nathan Boyce Thomas, un feligrés de esa iglesia, también presenta cargos de asalto agravado por conducir de forma negligente un vehículo durante la protesta del vecino contra la celebración de los servicios religiosos.

El gobierno prohibió las reuniones de más de diez personas, pero en las casas de culto se han congregado decenas de feligreses. El gobernador John Bel Edwards, instó a la población a permanecer en casa.

El pastor ha roto con las medidas de confinamiento en varias oportunidades, y además de causar polémica e indignación por eso, ha instado a sus fieles a donar el dinero que han recibido del gobierno.

“Dona tu dinero a evangelistas que no han recibido una ofrenda en un mes, a los misioneros de música, a la iglesia”, dijo.

El pastor Spell les pidió a los fieles que renunciaran a sus cheques de desempleo. Alegó que usan el dinero para ayudar a los más necesitados a pesar de que los feligreses de su iglesia también son parte de la población vulnerable.

A pesar de que uno de los feligreses de su iglesia murió por coronavirus, siguieron celebrando los servicios.

Harold Orillion, de 78 años, falleció el pasado miércoles por síndrome de dificultad respiratoria aguda.

El pastor Spell debatió la causa de la muerte alegando que falleció de la depresión que tenía por haber perdido a su hijo.

Además, dijo que sus fieles son verdaderos cristianos a los que no les importaría morir de coronavirus. “Lo harían en nombre de Dios y la libertad”.

Comparte esta polémica noticia que ha dejado a miles de ciudadanos completamente indignados y comenta tu opinión sobre la postura del líder religioso.

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