Una familia huye en un helicóptero rompiendo el confinamiento y poniendo en riesgo a otros

La cuarentena es una experiencia desagradable para quien la sufre, en el caso actual: para todos. En sí misma conlleva una inminente separación de los seres queridos, pérdida de la libertad, incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y mucho aburrimiento, tanto así que, en ocasiones, puede crear situaciones dramáticas y, muchas veces irreversibles.

Si bien es cierto que estar encerrado por obligación causa agotamiento emocional, desapego hacia los demás, ansiedad, irritabilidad, insomnio, poca concentración y resignación, su omisión puede desencadenar efectos devastadores aún peores.

En el Estado Libre y Soberano de Nayarit, al oeste de México, una familia ha sido noticia al burlar la cuarentena impuesta por las autoridades en todo el país, a bordo de un helicóptero propiedad del Complejo Turístico de Los Veneros, ubicado en Punta de Mita, a unos 6 kilómetros de la mencionada localidad.

Se trata de una familia de cuatro integrantes que provino de la ciudad de Jalisco y permanecían bajo confinamiento absoluto y preventivo en el lujoso complejo hotelero, después de que se detectaran un par de casos positivos de contagio por COVID-19.

El martes pasado, cuando se supo que al menos dos de las personas, ambas mujeres, habían dado positivo en la prueba de coronavirus, el gobierno del Estado ordenó el aislamiento absoluto durante 14 días de 225 personas procedentes de Guadalajara, capital de Jalisco.

Estas fueron alojadas en el condominio donde fueron clausuradas cuatro piscinas, bares, restaurantes, gimnasios, así como todas las áreas comunes, con la amenaza de que quien no acate las medidas promulgadas por el sector salud y las autoridades estatales se mantendrán vigilados exhaustivamente para evitar nuevos casos de infección.

“Estoy molesto porque tengo el dato de que están llegando personas de nuestro estado vecino de Jalisco, personas que tienen positivo el COVID-19. No vamos a permitir que vengan a que nos contagien a nuestra gente”, dijo Antonio Echevarría, gobernador de Nayarit.

Un camión de bomberos, así como una ambulancia en la entrada principal, y en la parte de la playa son los encargados de mantener a raya a los turistas, todo ello con la intención de proteger a la ciudadanía.

Además, a unos 17 kilómetros de Punta de Mita en Sayulita, en el municipio de Bahía de Banderas, varios pobladores instalaron filtros para impedir el acceso a personas ajenas a la comunidad.

Sin embargo, en un acto de verdadera irresponsabilidad, y tal vez motivados por la locura que produce el tener que cambiar el estilo de vida de una manera tan intempestiva y tan drástica, las personas escaparon a bordo de dos camionetas Suburban que los trasladaron hasta la aeronave que los llevó de regreso a Jalisco, hasta un sitio llamado La Manzanilla.

“Somos un aproximado de 7 mil 600 personas que vivimos en Sayulita, de las cuales entre cinco mil somos familia. Si se infecta uno prácticamente estamos en riesgo todos”, concluyó preocupado un habitante de la zona.

El impacto psicológico de la cuarentena es amplio, sustancial, y puede ser duradero, esto es algo innegable; sin embargo, esto no quiere decir que se deban pasar por alto tan deportivamente las restricciones impuestas que lo que intentan es conservar la mayor cantidad de vidas posibles.

Los efectos de no realizar cuarentena y permitir que la enfermedad se propague podrían ser peores. Sin embargo, privar a las personas de su libertad para el bien público en general es, a menudo, polémico y debe manejarse con cuidado.

Comparte esta noticia y mantengámonos unidos y en paz con nuestros seres queridos que, por una vuelta del destino tendremos aprender a valorar y a entender en medio de los días y las noches que aún están por venir. ¡Quédate en casa!.

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