Un sacerdote y una religiosa rompen el confinamiento y se unen causando polémica

Muchas personas se encargan de criticar y señalar a otros sin conocer de cerca la labor que estos desempeñan, por eso en ocasiones resulta importante resaltar las buenas acciones que corazones generosos deciden realizar. 

En estos tiempos de pandemia en los que el hambre y la enfermedad imperan en el mundo y atacan de manera especial a los más vulnerables, un sacerdote en Brasil vuelve a hacer de las suyas y en esta ocasión se une a una religiosa para tenderle la mano a los más necesitados.

Se trata Júlio Lancellotti, el párroco de la Iglesia São Miguel Arcanjo, de la Arquidiócesis de São Paulo, quien durante el mes de mayo estuvo en jornadas intensas junto a una religiosa y de primera mano entregaron alimento en diferentes favelas del país iberoamericano.

Brasil se ha convertido en uno de los países con mayores infectados por COVID-19 en todo el mundo y aunque el gobierno se niegue a implementar un bloqueo absoluto, lo cierto es que estar en la calle podría ser un riesgo para cualquier persona y más si se trata de una persona adulta.

Sin embargo, parece que esto no es ninguna restricción o impedimento para el Padre Lancellotti quien se niega a mantenerse resguardado en su Parroquia y darle la espalda a tanta gente necesitada que existe en la capital brasileña.

Sólo en São Paulo se han registrado 156.000 personas infectadas por coronavirus y aún existen otras que no han podido acceder a la prueba para descartar la enfermedad. Pese al peligro, ni Lancellotti ni su grupo de religiosos y servidores se niegan a quedarse de brazos cruzados.

«La ayuda viene sin barreras. Recibir y dar la bienvenida. Respeto a la diversidad religiosa”, escribió el sacerdote en su Instagram.

Desde que comenzó la pandemia, este hombre ha estado organizando diferentes actividades con personas muy cercanas de su comunidad eclesiástica y para brindar a los desprotegidos desayunos solidarios.

Además de estar entregando ropa y kits de higiene para personas sin hogar, el propio sacerdote ambientó en la parroquia un albergue para hombres sin techos que podrían contagiarse de COVID-19, estando en las calles. 

Aunque muchos aplauden la labor de estos religiosos, han causado polémica, porque algunos alegan que no deberían exponerse al riesgo de ser contagiados.

No cabe duda de que pese a formar parte del grupo considerado vulnerable, debido a su edad, el Padre Lancellotti no se deja vencer y con su espíritu de servicio no sólo está ayudando sino que inspira a otras personas sin importar su creencia religiosa.

Esta es la verdadera humanidad que nuestra sociedad necesita, comparte esta historia y ayúdanos a promover más acciones de este tipo en cada comunidad ¡Juntos hay que reflejar la verdadera Misericordia de Dios!

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