Descubre que la hija que dio en adopción hace 24 años trabaja en el mismo lugar que él

Will Russell es un hombre trabajador que tras pasar por unas situaciones muy duras en la vida, decidió dedicar la mayor parte de su tiempo para ayudar a las personas sin hogar. Años atrás, Will tuvo una bebé.

Will vive en la ciudad de Phoenix en Arizona, Estados Unidos.

Todavía era muy joven para ser padre y no contaba con los medios económicos necesarios para poder brindarle a la pequeña la vida que se merecía. Lo pensó cuidadosamente y decidió que lo mejor sería darla en adopción para que tuviera la oportunidad de tener una vida mejor.

Will trabaja actualmente como Pastor de la iglesia.

Ahora, Will pasa sus años dando lo mejor de sí en el Refugio Rescue Mission. Allí da clases a las personas para que encuentren una solución cristiana a los duros problemas del día a día. Este Refugio ayuda a las personas sin hogar dándoles un techo, comida y también les dan la formación necesaria para que puedan recuperarse y encontrar un trabajo.

“Me encontré un poco perdido en la vida así que decidí trabajar acá y servir a los demás”.

A pesar del paso de los años, Will no había olvidado a su hija. Todos los días rezaba para poder reencontrarse con ella. No podía imaginarse que la vida le guardaba una hermosa sorpresa. No sólo lograría reencontrarse con su hija, sino que también descubriría que habían estado mucho más cerca de lo que creían.

Will no había visto a Amy desde hacía 24 años.

Amy Roberson también vivía en la misma ciudad y cuando quiso buscar a su padre no tardó en dar con su nombre y su número de teléfono. Tras mucho pensarlo decidió llamarlo y tras unos emotivos momentos decidieron desayunar juntos al día siguiente.

“Fue muy difícil para mí hacer esa llamada. Estaba muy nerviosa pero era algo que necesitaba hacer”.

En medio de lágrimas padre e hija comenzaron a hablar sobre sus vidas durante los últimos años y fue entonces cuando Amy le dijo que era voluntaria exactamente en el mismo Refugio que él.

“Había estado rezando para que esto sucediera. Esa llamada fue como si Dios me dijera que me ha estado escuchando”.

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No sólo compartían los mismos genes sino también una profunda vocación por ayudar a los más necesitados. En muchas ocasiones habían estado a punto de coincidir en el Refugio pero siempre habían sido asignados a diferentes misiones.

Amy ya llevaba un año trabajando en el Refugio.

Ahora padre e hija planean mantener el contacto y seguir trabajando juntos para ayudar a las personas sin hogar.

¿Qué opinas de esta inesperada y bonita coincidencia? Comparte esta historia para celebrar las curiosas vueltas que da la vida.

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