Una humilde pareja de artesanos intercambia sus productos por los artículos que necesita su bebé

La situación económica de todos se ha visto afectada por la pandemia, especialmente la de las personas que se dedican a la economía informal, entre ellos una pareja de artesanos en México. Lo que hicieron para poder obtener las cosas que necesita su pequeño hijito conmovió a los usuarios de las redes sociales.

Carlos Mendoza es un artesano de San Andrés Montaña, municipio de Silacayoápam, Oaxaca, que elabora sus productos junto con su esposa, principalmente bolsas y manteles; y venden sus mercancías en la parte exterior del centro comercial Perisur en la calle Zacatepetl. Las ventas en los últimos meses han menguado notablemente, pero sus necesidades y las de su hijo crecen.

Por eso se les ocurrió una excelente idea que pusieron de inmediato en práctica para poder cubrir lo que requerían, escribieron en un pedazo de cartulina un mensaje dándole la opción a las personas de pagar mediante el intercambio por productos para niños.

“Cambio artesanías por artículos para bebé”, se leía en el papel.

Una usuaria de Twitter identificada como Ce Campos que se dio cuenta de lo que hacían se solidarizó con la iniciativa de los responsables padres, y decidió darles una mano. Le tomó varias fotografías donde se veía al hombre con su niño en brazos al lado de los artículos con el claro mensaje, y las compartió en sus redes sociales.

“Pareja de artesanos oaxaqueños, ubicados en la calle de Zacatepetl (saliendo de Perisur) cambian sus productos por: Ropa para niño de 1 año para arriba, Leche, Toallas húmedas, Pañales etapa 4 en adelante. Artesano: Carlos Mendoza 7341375838. Estarán hasta el 31 de 11am a 7 pm”, se leía en la publicación del empático usuario.

La respuesta de las personas no se hizo esperar, mucha gente se acercaba dispuesta a prestarles ayuda después de conocer de su caso, y le llovieron las donaciones, al punto de que necesitaron de un camión de mudanza para poder trasladar todas las cosas para su casa.

“Ayer por la tarde fuimos a entregarles un poco de lo que reunimos junto a unos amigos y ya estaba repleta la calle. Qué bonito se siente cuando todos nos unimos para ayudar. No nos quita nada y ayuda mucho”, afirmó la usuaria Kenia Um.

Una muestra más de que hay personas buenas en el mundo dispuestas a ayudar a los más desvalidos. Tal vez el mejor de los aprendizajes dentro de todo lo malo de la pandemia del coronavirus sea precisamente eso, entender que si cada uno pone un granito de arena podemos hacer del mundo un lugar mejor para vivir.

Seamos eco de esta enternecedora historia compartiéndola con todos nuestros amigos y conocidos, para que sirva de ejemplo a seguir por todos.

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