Una humilde abuelita tiene que usar su silla de ruedas como puesto ambulante para vender dulces

Se dice que la etapa más dura de la vida de una persona es la vejez. Nos cuesta resignarnos a ver cómo nos vamos deteriorando y perdiendo facultades físicas y mentales a través de la edad, pero es una realidad inevitable que no podemos esconder, por más cremas y botox que haya en el mercado.

Pero si además, el deterioro físico y mental se combina con el económico, entonces la cosa se complica.

Todos los días vemos a abuelitos salir a la calle para ganarse el sustento, bajo el inclemente sol y la lluvia, e incluso después de estar jubilados y cobrar una pensión que no alcanza para nada.

Igual hay que ingeniárselas para llegar a fin de mes, pero no es lo mismo sin el vigor y la emoción de antes, pero el caso de esta anciana debe llamarnos poderosamente a la reflexión en lo que respecta a la situación en que viven hoy en día muchos de estos dignos representantes de la llamada “tercera edad”.

La ancianita en cuestión fue fotografiada en la colonia Obrera de la Ciudad de México vendiendo caramelos y otras chucherías que estaban colocadas encima de su propia silla de ruedas a manera de tarantín. El usuario que publicó las fotos ha venido fomentado una campaña para ayudar a la dama a vender más productos y apoyarla con su negocio.

En la publicación se puede ver a la abuelita sosteniendo su puesto de dulces y su cansado cuerpo al mismo tiempo, con su silla de ruedas

“Esta viejita utiliza su silla de ruedas como puestito para vender sus chuches y mazapanes mientras ella espera de pie que alguien le compre. Se encuentra en la esquina de Toribio y Bolívar en la colonia Obrera. ¿Cómo ven? ¿La hacemos viral para que venda más?”, dice en la publicación.

De inmediato, un gran grupo de usuarios reaccionaron con empatía a la historia e incluso, uno de ellos le compró una mesita plegable para que pudiera exponer su mercancía a gusto y no estuviese parada todo el día. Vaya que todavía queda gente de buen corazón.

El respeto y la consideración con nuestros mayores pasa por mostrarles la veneración que se merecen. Debemos mirarlos como se mira a los robustos árboles que adornan nuestros jardines y que aún en su decaimiento nos acogen con su benéfica sombra.

Alex Camacho decidió comprarle una mesa plegable a la anciana

Comparte esta aleccionadora historia y no olvides que si hoy eres joven, tú también llegarás a esa etapa de la vida tan importante. Tratemos con dignidad y respeto a nuestros viejos queridos. Un día recogeremos el fruto del homenaje que le hemos tributado a la ancianidad, ellos son solo amor.

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