Tras 22 días en el hospital la mujer de 56 años con Síndrome de Down vence la muerte

La pandemia producida desde finales del año 2019 nos ha sacudido a todos por igual. Sin embargo, existen individuos mucho más proclives a ser víctimas de la infección, ya sea porque son personas de la tercera edad, o porque padecen de una condición médica preexistente.

La historia de Hilda, conocida también como “La Gringa” es un claro ejemplo de que la determinación y el amor por la vida son las armas más poderosas para sortear cualquier dificultad por pavorosa que esta se presente.

Esta mujer tiene 56 años y nació con de Síndrome de Down. Después de haber sido diagnosticada con COVID-19, y pasado más de 20 días ingresada de gravedad, pudo volver con su familia tras luchar frenéticamente por no abandonar a los suyos.

Si bien su condición no afecta su sistema respiratorio, sí lo hace con otros órganos de su cuerpo, tales como el sistema digestivo y cardíaco, así como su posibilidad de recibir y soportar el tratamiento.

Según informó la Asociación Down Mendoza (ADOM), la mujer estuvo 22 días exactamente bajo observación médica y aislada de su familia mientras recibía su tratamiento contra el coronavirus. Finalmente, después de una cruenta batalla contra el flagelo, el pasado jueves 09 de julio fue dada de alta del centro de salud que la atendió.

“Es una bella persona que siempre se suma a nuestros eventos con gran entusiasmo (…). Sí se puede. Nos encanta poder dar estas noticias tan alentadoras”, señalaron desde ADOM a través de sus cuentas de las redes sociales.

Por su parte, Camila, una de las sobrinas de la aguerrida quincuagenaria, comentó en la publicación que su tía representa para ella un ejemplo de entereza y ganas de vivir digno de emular, un orgullo.

“La gringa es un ejemplo a seguir. Nos llena de felicidad que esté recuperada y también como familias de personas con síndrome de Down nos da tranquilidad, esperanza de que se puede salir”, dijeron desde ADOM.

Situaciones como la pandemia del coronavirus pueden desencadenar los clásicos signos de ansiedad: ritmo cardíaco acelerado y dificultad para respirar. Pero, se ha demostrado que cuando se ve una situación como esta como un desafío a superar, el corazón se vuelve más eficiente y se es más eficaz y productivo.

Historias como esta son un viento suave que nos llena de optimismo a todos en medio de estos tiempos aciagos y oscuros que nos ha tocado sortear, momentos en los que nos sentimos abatidos por la enfermedad.

Comparte esta historia de resiliencia y fe con tus seres más queridos. Y es que, si Hilda pudo superar esta terrible crisis y volver a estar sana y en compañía de su familia, todos podemos. No tengamos miedo, solo cuidémonos y cuidemos a nuestros seres queridos.

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