Un policía actúa al ver a una pareja con 5 niños sobreviviendo entre la maleza

Hay personas que viven en condiciones realmente lamentables pero incluso cuando parece no haber ninguna esperanza, la vida envía un rayito de luz que se transforma en bendición. Eso es lo que ha sido el teniente Agenor de la Policía Militar de Ceará, Brasil, para una humilde familia que vivía en condiciones más que infrahumanas.

El grupo de siete personas se refugiaba entre matorrales, sin un techo seguro que pudiese protegerlos y menos electricidad u algún otro tipo de servicio de primera necesidad.

Antônio Faustino y Natália Alves son los papás de cinco niños y entre ellos una criatura recién nacida, después de un desafortunado evento la familia entera fue a parar a una tienda improvisada dentro de unos matorrales.

«Nos quedamos sin un piso de trilla«, dijo Antônio. 

El hombre utilizaba la madera de la zona para producir carbón vegetal que después salía a comercializar por unos cuantos reales y con ello llevar algo de comida a la boca de sus hijos.

La familia se encontraba en verdadera pobreza extrema, por eso el teniente Agentor no pudo resistirse a ayudarles cuando se enteró del caso pero el modo en que supo de la familia resultó bastante improbable.

El oficial llegó como caído del cielo para estas personas. A finales del mes pasado, el empleado de una fábrica de carbón escuchó los gritos de unos niños entre los matorrales y decidió reportarlo a la policía.

El grupo de rescate debió caminar alrededor de 1 km por la zona antes de dar con la familia y descubrir lo que realmente sucedía.

El oficial llegó como caído del cielo para estas personas.

Aunque no se trataba de ningún caso de maltrato, saber la situación de estas personas los conmovió. 

«En mis 33 años como oficial de policía, nunca me había enfrentado a una situación de sufrimiento tan grande de un ser humano. Un hecho atípico que me conmovió al punto de llorar por sentir tantas desigualdades», dijo el teniente.

El oficial sabía que no podía dejarlos allí, así que como una solución inmediata decidió llevar al núcleo familiar a su granja para ofrecerles comida y un techo seguro a cambio de que el padre trabajase a cargo del cuidado de los animales. Aunque poco, eso fue suficiente para el noble Antonio.

«Hace dos días había hablado con Dios pidiéndole un trabajo para poder mantenerme a mí y a mi familia, Él me escuchó», dijo Antônio.

La historia de esta familia fue compartida por las autoridades policiales y el hecho tuvo repercusiones en todo el país e incluso a nivel internacional. Ahora Antônio tiene el dinero suficiente como para alquilar una casa y ya se mudó a un lugar mejor junto a su familia, el teniente ya lo contrató no a cambio de comida y casa sino para que goce de su propio salario.

Para Agenor ha sido insignificante su colaboración porque sólo actuó según su corazón, pero la verdad es que su profesionalismo y humanidad le dieron la visibilidad necesaria al caso. Este teniente dejó para todos una gran reflexión.

“Saber que a veces nos quejamos de tan poco cuando hay innumerables personas pasando por situaciones de extrema inhumanidad”, dijo Agenor.

Es lamentable que familias sobrevivan de esta manera pero todos podemos ser esperanza en la vida de otros, así como lo fue este teniente. Comparte esta historia y que la solidaridad se multiplique.

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