Una enfermera aprovecha la agonía de un paciente con COVID-19 para robarle antes de morir

En los últimos meses, los sanitarios de diferentes países del mundo han sido aclamados como verdaderos héroes por su increíble labor atendiendo a los pacientes infectados por COVID-19. Este hecho no es un secreto para nadie, pero parece que hay excepciones, debido a las actitudes de algunos empleados que lejos de ayudar dejan mucho que desear.

Este mes se dio a conocer el acto cometido por una enfermera que robó la tarjeta de crédito de un paciente moribundo por coronavirus y decidió darse algunos gustos con el dinero del paciente.

Según informaron las autoridades, mientras  Anthony Catapano, de 70 años, estuvo luchando por vencer al virus mortal, la profesional de la salud, Danielle Conti, de 43 años, aprovechó que el hombre se encontraba inconsciente para tomar sus pertenencias e hizo una compra en una estación de servicios por un cargo poco mayor de 60 dólares.

Danielle pagó la cuenta del gas y compró comestibles en una tienda ShopRite, el mismo día que Catapano fue trasladado a la unidad de ventilación mecánica.

El robo sucedió el 09 de abril, tres días antes de que el hombre muriera a causa de COVID-19 en el Hospital de la Universidad de Staten Island North en Nueva York. Danielle había trabajado en el centro médico desde el año 2007 pero actualmente se encuentra suspendida, tras darse a conocer las acusaciones en su contra.

El hurto se descubrió después de que una hija del difunto, Tara Catapano, de 37 años, comprobó los cargos en la tarjeta American Express y decidió denunciar la situación ante la policía de Staten Island el 28 de abril.

Tras descubrir lo que realmente había sucedido, Tara se mostró realmente indignada por la actitud de la enfermera.

«No puedo creer que una persona pueda hacer algo así a alguien que lucha por su vida. Esta es una enfermera que hizo un juramento para tratar, proteger y salvar pacientes. Es asqueroso… Nunca en un millón de años esperé que algo de esto sucediera «, dijo Tara Catapano.

Conti fue suspendida de su cargo pero no sólo eso, sino que los 60,23 dólares que gastó en comestibles y gas le han valido también su libertad. La enfermera fue arrestada y acusada de hurto mayor, posesión criminal de propiedad robada y hurto menor según la policía.

Sólo esperamos que la mujer obtenga el escarmiento que se merece por aprovechar el estado de debilidad de un moribundo para perpetuar sus fechorías y de igual modo lo ha deseado Tara Catapano.

“Ella es un ser humano despreciable. ¿Cómo se sentiría si alguien les hiciera esto a sus padres cuando estuvieran gravemente enfermos? Espero que obtenga lo que se merece y pierda su licencia y su trabajo», agregó.

Para cualquiera es doloroso saber que mientras su padre agoniza alguien aprovecha de robarlo, por eso, complace saber que las autoridades detuvieron a la responsable. Comparte esta noticia e invita a denunciar este tipo de insólitos casos.

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