Cuando visita su bar cerrado encuentra una carta con 30 euros que lo hace llorar

La pandemia de coronavirus ha generado una crisis sanitaria y económica sin precedentes en el mundo. En algunas localidades las medidas de confinamiento se han extendido durante varios meses, el sistema educativo cambió la modalidad presencial por las clases a distancia, muchos trabajadores hacen su labor desde casa y los establecimientos de hostelería se han visto muy afectados.

El ocio es una de las actividades que más ha sufrido restricciones para prevenir los contagios, en algunos lugares de España, los bares permanecen cerrados de forma obligatoria.

El bar “La Viña de San Francisco”, en Bilbao, es uno de los establecimientos de hostelería que permanecen cerrados.

Patxi Trujillo, el propietario del local, recibió una carta de un cliente anónimo y 30 euros, cuando leyó el mensaje no pudo evitar conmoverse hasta las lágrimas.

Él es uno de los tantos hosteleros que se enfrenta a la crisis causada por las regulaciones de la pandemia, en su bar ofrece desayunos, pinchos, el menú del día y su especialidad: huevos rotos.

Desde que el negocio cerró sus puertas los invade la incertidumbre, todos los trabajadores están bajo el ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal), una medida adoptada por las empresas en España por suspender o reducir por causas de fuerza mayor los contratos de sus trabajadores.

Patxi se trasladó el bar para apagar una cafetera que había olvidado desconectar, y cuando subió la persiana, encontró una sorpresa que jamás podrá olvidar: un sobre con el mensaje: “hasta enseguida” con una carta en su interior y 30 euros.

“No puedo evitar que les obliguen a cerrar. Yo sí voy a poder trabajar este mes, así que he sacado la cuenta de lo que consumiría aquí en noviembre si estuviera abierto. Ya sé que esto no resuelve su situación… Me hubiera gustado poder hacer esto el viernes 6, pero no podía pasar. Un abrazo muy fuerte”, dice el mensaje.

Cuando Patxi leyó la carta reaccionó de inmediato: “Juah! Estaba flipando en colores… Hasta se me cayó la lagrimilla, que soy muy ñoño. Pero luego me quedé un rato pensando… y hasta que me dio un subidón para una pandemia entera”.

Aunque la nota es anónima, Patxi presume que fue escrita por una cliente por el tipo de letra. Aseguró que más allá de los 30 euros, reconoció el valor del solidario gesto.

“Es un orgullo que un cliente te haga algo así. A mí me gusta mi trabajo, me lo paso bien, y supongo que eso se nota”, relató Patxi.

Según el decreto establecido por el gobierno Vasco, los bares deben permanecer cerrados sin ni siquiera ofrecer comida para llevar.

“Supuestamente hace falta una cita previa hasta para un café para llevar. La policía lo está revisando todo, ni siquiera te dejan vender una bebida si no va a acompañada de comida”, relató.

Además de la nota anónima, Patxi también recibió otra buena noticia: el propietario del local ha decidido no cobrarle el alquiler mientras el negocio permanezca cerrado.

“He acumulado una deuda de 10.000 euros, pero ahora mismo me siento super bien porque siento mucha seguridad para cuando pueda volver a abrir”, dijo el hombre a cargo del bar.

Las autoridades aprobaron un programa de ayudas para la hostelería que van desde 3.000 y 4.000 euros por establecimiento. Aunque Patxi confiesa que confía, especialmente, en quienes le han ayudado más hasta el momento: sus clientes y su proveedor de cerveza.

“Me casaré otra vez con Heineken, a ver si me dan un adelanto de producto y se lo puedo ir pagando poco a poco”, aseguró.

Patxi mantiene la esperanza de que cuando abra el local se acerque la clienta que le dejó la nota y los 30 euros, para él es un gesto con un valor incalculable.

Cuando le preguntaron qué le diría a la presunta autora de la carta, respondió: “Le diría que me ha dado energía para luchar toda la vida, que no son los 30 euros, sino lo que conlleva. Lo que te ayuda que te digan que lo haces bien, que no es culpa tuya, y que con esto se sigue adelante toda una vida”.

Este no es el primer caso similar, el pasado mes de junio, un cliente entregó en el bar Can Juli de Granollers, el dinero de las cervezas que se habría tomado si no fuera por el confinamiento.

Esta historia ha conmovido a muchas personas en las redes, es admirable cómo algunos han tenido la empatía necesaria para ofrecer ayuda y ánimo a quienes más lo necesiten, tal como lo hizo esta clienta. Compártelo.

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