Un sacerdote se niega a bendecir a un fallecido porque su cuerpo “está corrompido”

“Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un corrupto entre al Reino de los Cielos”, es una frase famosa y casi textual de la Biblia que León Valencia, un cura encargado de una iglesia en Tlanalapa, Hidalgo, México, ha hecho suya y que generó una gran confusión.

Fuentes aseguran que el sacerdote resultó ofendido física y verbalmente al negarse a darle la bendición al cuerpo de un difunto, alegando que se encontraba “corrompido” y no sería bien recibido en el Reino de Dios.

El hecho se suscitó el pasado 15 de septiembre, pero el vídeo ha comenzado a rodar recientemente a través de las redes sociales.

En él puede observarse al clérigo tratando de explicar que el féretro no podía permanecer dentro de la iglesia debido al alto grado de descomposición del cuerpo, cuando es interrumpido con un empujón y los gritos de mujeres, quienes le exigen la bendición.

A pesar de que Valencia había ofrecido a la familia los servicios de un ministro para el sábado, los familiares del difunto determinaron esperar para enterrarlo hasta el domingo por la tarde para que él oficiara una misa en su honor, tiempo más que suficiente para que el cuerpo se descompusiera.

Además, el religioso exigió a los familiares que se retiraran de la iglesia, momento en el cual fue víctima de agresiones y de las fuertes presiones de varios asistentes a la ceremonia, pero insistió una vez más en que el cuerpo “ya estaba corrompido”.

El cura, quien ya se ha disculpado públicamente, aseguró que los presentes en la misa no entendieron su concepto de “corrompido”, y lo confundieron con “corrupto”, de allí el malentendido.

“Yo me refería al estado del cuerpo, que estaba descompuesto. Por eso le pedí a la familia que no ingresara el cadáver en una iglesia llena de feligreses”, explicó el sacerdote.

Finalmente, motivado por las agresiones e insultos de los indignados familiares que no se enteraban de su error en los términos, el párroco se acercó al ataúd y accedió a decir un par de oraciones sobre él, para luego rociarlo con unas gotas de agua bendita y retirarse, sin embargo, los familiares del fallecido no paraban de increparlo.

Por su parte, los familiares se han dado a la tarea de recolectar firmas para que las autoridades eclesiásticas cambien al padre y exigir su destitución inmediata.

Dada la escasa formación de la mayoría de los presentes, este error aparentemente inocente de confundir “corrompido” con “corrupto” puede costarle el puesto a nuestro protagonista de hoy, e incluso pudo costarle unos cuantos dientes menos si se quedaba tratando de hacer entender a la turba su grave equivocación.

Comparte esta inusual historia con tus familiares y amigos y practica la lectura, no vaya a ser que el día de mañana te ocurra algo parecido por no saber diferenciar conceptos.

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