Un policía intercepta a un humilde repartidor y le regala una bicicleta para que pueda trabajar

La pandemia ha cambiado la vida de casi todo el mundo, muchos se han visto obligados a buscar como ganarse la vida tras haber perdido el empleo que generaba el ingreso para llevar el pan a la mesa.

Esta historia nos muestra a un hombre que tuvo que buscar a manera de entregar los pasteles que empezó a hacer su esposa para vender tras haber quedado desempleada.

Mientras este hombre repartía los pasteles que habían encargado algunas personas en el municipio de Jundiaí, en Brasil, fue interceptado por agentes policiales que estaban realizando un control de rutina.

Los soldados de la policía militar brasileña estaban cumpliendo con su trabajo cuando vieron pasar a este repartidor con algunos paquetes que llamaron su atención.

Al preguntarle al hombre de qué se trataba descubrieron que eran deliciosos pasteles que hacía su esposa, quien había perdido su empleo durante la pandemia. El repartidor no tenía otra forma de hacer dinero.

Son muchas las familias que han recurrido a sus dotes culinarios para tratar de conseguir un ingreso para sobrevivir.

Los solados Barbosa y Rodrigo de la policía militar se encontraban patrullando el municipio de Jundiaí, Brasil, y se acercaron al repartidor que estaba realizando entregas en las casas del vecindario.

Intrigados por la situación le preguntaron qué era lo que hacía y el sujeto les respondió que simplemente repartía pasteles que elaboraba su esposa para ganarse la vida.

El hombre hacía las entregas en una bicicleta en mal estado que rentaba por 4 dólares cada día, lo que significaba un gasto importante al final de la semana.

Conseguir vender los pasteles se convirtió en la única manera de sobrevivir de su familia en estos tiempos tan difíciles.

Los policías escucharon muy atentos su historia, fue inevitable que no se conmovieran y lo que comenzó como un control rutinario terminó un gran acto de solidaridad y generosidad de los patrulleros militares.

Con ayuda de la comunidad reunieron dinero para una bicicleta nueva de buena calidad para entregársela al repartidor como un reconocimiento a su esfuerzo en medio de esta crisis sanitaria que ha dejado a tantas personas sin empleo en el país.

Los soldados Barbosa y Rodrigo visitaron la casa del repartidor y le hicieron entrega de su nuevo medio de transporte, este hombre no pudo contener la emoción y rompió en llanto. Estaba totalmente incrédulo ante lo que estaba pasando.

En estos tiempos la generosidad y solidaridad son muy valores que se agradecen enormemente.

Comparte esta emotiva historia, ojalá sea copiada en muchos lugares del mundo para ayudar a los más necesitados.

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