Un niño de 11 años camina 3.000 kilómetros y duerme a la intemperie para abrazar a su abuelita

Las medidas drásticas de confinamiento adoptadas por los gobiernos del mundo en respuesta a la actual crisis de salud motivada por el COVID-19, sumadas a la forzosa suspensión temporal de la actividad laboral y académica han dado lugar a un escenario inédito e inesperado para las familias.

Numerosos hogares se han visto destrozados por la separación forzada de sus miembros, sin embargo, en esta historia te contaremos cómo algunas personas hacen frente a esta cruda realidad en tiempos de aislamiento social, a través de innumerables formas de eludir su nostalgia y declarar su amor.

El niño Romeo Cox, de 11 años, es una de ellas. Junto a su padre, Phil, el pequeño debió sortear una escarpada ruta de casi 3.000 kilómetros de distancia, a pie, desde Italia hasta a Inglaterra, donde vive su abuela para poder abrazarla de nuevo, demostrando con creces que para el verdadero amor no existen fronteras.

Ambos tardaron unos 93 días en completar esta travesía plagada de obstáculos y desafíos a superar. Llegaron a Londres el 21 de septiembre, pero ahora tendrán que esperar los 14 días de cuarentena estándar, antes de visitar a la abuela Rosemary, de 77 años, y darle la sorpresa en su hogar.

Romeo y sus padres también vivían en Inglaterra, pero se mudaron a Palermo, Italia, el año pasado. La idea era aprovechar las vacaciones de verano para visitar al resto de la familia, y a pesar de la contingencia decidieron ceñirse al plan original, con algunas adaptaciones.

Fue entonces cuando su padre, viendo la angustia de su hijo crecer por tener que estar lejos de su amada abuela, tuvo la idea de hacer el viaje a pie y el valiente niño aceptó la proposición.

Atravesaron por Suiza y Francia, debiendo enfrentarse a una pandilla de perros feroces, en Roma, así como a un burro salvaje dispuesto a atacarlos y que, al final de ese día, no solo lograron domesticar, sino que hasta les ayudó a llevar su equipaje.

“A veces nos perdíamos. Dormíamos debajo de un nido de avispas, lo cual no era buena idea, teníamos pies sangrantes, pero nunca pensamos en rendirnos”, dijo Romeu.

Phil es periodista y no dejó pasar la oportunidad que brindan estos tiempos para pasar más tiempo de calidad y estrechar los lazos con su hijo. Fue entonces cuando tuvo la idea de documentar toda la ruta en video, a través de su cuenta de las redes sociales.

“A medida que nos acercábamos, pensé en ver a mi abuela y en lo emocionada que estaría. No puedo esperar para darle un abrazo, ya que no la he visto en más de un año.

Ella ha estado completamente sola durante el encierro”, dijo Romeo, aún preocupado y expectante.

De igual forma, la familia también creó una página para quienes quieran colaborar con la aventura, cuyo principal objetivo es ayudar a las personas más vulnerables.

Hasta el momento se han recaudado más de 14.400 euros, la suma será destinada a una institución que apoya a refugiados en todo el mundo.

 Definitivamente, esta será una experiencia que se quedará para siempre en el corazón y en el recuerdo de Romeo. El amor todo lo puede. Comparte con tus amigos esta fabulosa aventura.

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