Un millonario se hace pasar por un mendigo en un lujoso restaurante para retar a los empleados

¿Recuerdas aquella divertida película de 1983 llamada “De mendigo a millonario” (Trading Places) en la que un millonario es víctima de un macabro juego y termina en la más absoluta miseria?

Pues esta historia es muy parecida, solo que con otros matices menos jocosos, pero eso sí, más aleccionadores, ya que en este caso un millonario quiso hacer un experimento social similar al del film y, disfrazado de mendigo y mediante una cámara escondida, le dio una lección a unos cuantos.

Desde muy temprana edad nos inculcan que la apariencia es lo que cuenta, que es lo más importante de la vida, dejando de lado valores esenciales y sublimes del ser humano como el respeto y la empatía con los demás. Si alguien no luce presentable, sencillamente es subestimado y no es bien recibido.

Sin embargo, a través de su experimento, el famoso youtuber Coby Persin demostró con hechos, parte del rechazo que sufren algunos tan solo por su estatus social.

El hombre, decidió ingresar casi en harapos en un restaurante muy exclusivo y costoso de la ciudad para investigar cómo era atendido.

Primero se encontró con el maitre a quien le dijo: “hola, hay alguna mesa disponible para mí y para mi amigo Ronaldo?”. “No podemos hacer eso ‘señor’, este lugar es muy caro para ti, ve a otro lugar”, respondió con displicencia el camarero.

“Le recomiendo que vaya a un Mc Donald’s”, agregó el maleducado mesero.

Sin inmutarse ante la desairada respuesta, Coby insistió una vez más y esta vez le solicitó ver el menú, a lo que el empleado volvió a negarse, esta vez de forma más contundente.

No hubo poder sobre La Tierra capaz de convencerlo de que su cliente tenía dinero para pagar. El hombre solo veía las ropas raídas del comensal y, conjuntamente con otros empleados lo echaron del lugar.

“Por favor, tenga la amabilidad de retirarse si no quiere que llamemos a la policía”, dijeron los empleados en apoyo al jefe de turno.

Coby salió tranquilamente y, llamó desde su teléfono móvil diciendo: “¡Ronaldo, ya puedes venir! ¡Me echaron!”

En cuestión de minutos apareció Ronaldo en un maravilloso y reluciente Rolls Royce del cual se bajó como todo un lord inglés para hacer entrega a su amigo de una pesada maleta enfrente del restaurante.

Coby le agradece y la abre ante el grupo de simpáticos anfitriones que, asombrados, ven una suma incalculable de dinero en efectivo.

“Si yo lo quisiera, ahora mismo compro el restaurante con todo lo que hay dentro y te despido, sin embargo, hoy tuviste suerte”, le expresó Coby Person a uno de sus anfitriones.

Acto seguido, la pareja se fue del lugar dejando a todos boquiabiertos y tragando el humo del Rolls Royce.

Todos lo hacemos más o menos a menudo. Desgraciadamente muchas veces la apariencia se convierte en la antesala de lo que creemos que es una persona, pero podemos estar muy equivocados y esta historia así lo demuestra.

Es absurdo juzgar a una persona por su apariencia física o su forma y posibilidades o no de vestir bien. La belleza exterior no es más que el encanto de un instante.

Comparte esta aleccionadora historia con tus familiares y amigos y nunca olvides que la apariencia del cuerpo, no siempre es el reflejo del alma.

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