Un maestro construye una biblioteca rodante y recorre las calles regalando libros a los niños

Un profesor se niega a jubilarse y construye una biblioteca móvil para regalarle libros a los niños. Antonio De Cava es un italiano que dejó las aulas para convertirse en un maestro de calle. Este hombre resulta ser todo un lector empedernido que decidió continuar dedicándose a la promoción de los libros hasta los últimos días de su vida.

La preocupación por la disminución del gusto por la lectura en los jóvenes fue el gran empuje que tuvo Antonio en el momento en que compró un motocarro Piaggo Ape y lo transformó en una biblioteca que llenó con más de 700 libros.

Al equipar su biblioteca, Antonio prendió el motor y desde ese momento recorre las calles de su región natal, la Basilicata, al sur de Italia, repartiendo lectura a los más chicos.

El proyecto de Antonio nació entre 1999 y el año 2000, pero no fue hasta 2003 cuando el Bibliomotocarro quedó finalmente operativo. Desde ese momento Antonio comenzó a visitar las calles ofreciendo libros gratis a los niños y dibujando en cada uno de ellos una gran sonrisa.

El rostro de los niños fue la única remuneración que Antonio recibió durante esos primero viajes de unos 500 km por diferentes comunidades.

Antonio proviene de una familia modesta, sus padres eran campesinos y el pequeño tenía poco acceso a los libros. Sin embargo, el chico se las ingeniaba para tener algo que leer cada vez que su madre apagaba la luz.

Durante las noches, Antonio encendía una vela y emprendía su viaje hacia mundos imaginarios a través de la lectura.

Para la época de la infancia de Antonio, no habían librerías en Ferrandina (municipio, en el que vivía de niño), ni siquiera bibliotecas públicas. El joven encontraba los libros de un camión equipado con libros que hacía el papel de un bibliobús.

Esta especie de biblioteca itinerante ofrecía el servicio en nombre de la Dirección de Educación de Matera. Fue este el germen del Bibliomotocarro construido por Antonio.

Antonio eligió un modo de transporte popular y humilde para cargar sus libros. Este hombre sencillo decidió añadir música a su invención para avisar a los pequeños cada vez que esta biblioteca llega a la comunidad.

Una melodía parecida a la que solían tener los camiones de helados es la responsable de advertir la llegada, pero en esta oportunidad no las paletas sino píldoras de conocimiento lo que reparte el camión.

Además de leer, en esta biblioteca también hay libros para escribir. Antonio incluyó alrededor de 200 libros blancos a su catálogo para que los niños tengan la posibilidad de crear sus propias historias.

“La idea nació en San Mauro Forte, un pueblo en las colinas de Matera; con una quincena de niños de secundaria. Estábamos decididos a elegir cada uno el libro deseado cuando una niña preguntó: ‘Maestro, ¿y si escribimos los libros?’», contó Antonio.

Nation

La biblioteca rodante de Antonio lleva más de 15 años recorriendo las calles de Italia. Este hombre ya no visita sólo las comunidades de su provincia, sino que se ha marcado rutas más ambiciosas para fomentar el amor por los libros en cada niño italiano. Una meta bastante admirable de un hombre que ha dedicado toda su vida a la educación.

Nos encantan este tipo de iniciativas. Vale la pena compartir este ejemplo para inspirar a otros a desarrollar proyectos como este ¡Bravo Antonio!