Tras un año y medio de la muerte de su esposo milagrosamente da a luz a una niña suya

Es bien sabido que nada como el amor verdadero para hacer locuras, incluso aquello que creíamos imposible. Por eso, cuando Sarah Rhodes una joven de 28 años, se enamoró perdidamente de su esposo Joel, de 32 años, comenzó a vivir un viaje lleno de aventuras. La joven pareja disfrutaban pasar el tiempo juntos, felices y saludables creían que tenían toda una vida por delante.

Sarah es de Norman, Oklahoma.

Sin embargo, no todo salió como esperaban, tan solo un mes después de participar en una media maratón, a Joel le informaron que tenía cáncer de pulmón. Una noticia que les sorprendió a ambos y les parecía imposible de creer.

Sarah comenta que no había ningún indicio de esta enfermedad, más allá de sangre en su orina que ellos asumieron se trataba de cálculos renales.

La pareja voló a Houston donde asistieron medicamente a Joel.

Desde luego que la vida de la pareja se transformó por completo, pasaron de entrenar juntos, a pasar horas enteras en un hospital.

Después de un largo tratamiento le informaron que el cáncer estaba en remisión, algo que alivio a la pareja y les permitió centrarse en lo que siempre habían soñado, un bebé.

Joel recibió tratamiento durante un año.

Antes de la enfermedad de Joel la pareja había intentado de todo para quedar embarazada, pero nada funcionaba, por lo que los médicos le sugirieron la fertilización in vitro.

Cuando tenían todo programado para embarazarse apareció el cáncer.

La pareja sabía que la quimioterapia podía alterar el esperma de un hombre, incluso dejarlo estéril, por lo que antes de iniciar el tratamiento decidieron congelar el esperma.

Por fortuna, Sarah quedó embarazada, se trataba de gemelos pero solo uno logró sobrevivir. Sin embargo, no todo era felicidad, días antes de la fecha de vencimiento de los espermas, los médicos encontraron un mancha en el pulmón de Joel.

La ciencia hizo posible el sueño de la pareja.

Sarah dio luz a su hijo, al que llamó Milo, dos días después de confirmarse que el cáncer se había expandido.

Está vez todo fue más difícil para la pareja, volvieron a hacer la quimioterapia, le extirparon parte del riñón y tenían mayores motivos para que Joel sobreviviera. Pero la salud de Joel se complicó y sufrió derrames cerebrales.

Joel falleció a los 35 años, pero dejó una semilla que crecerá en amor.

La noticia devastó a Sarah quien luchó para decidir si debía usar el otro embrión. Después de todo ella y su esposo ya habían hablado sobre lo que Joel deseaba. Al respecto Sarah comenta:

Tú y yo vamos a tener otro bebé. Será una niña, ya sabes cómo llamarla”.

Afortunadamente todo el procedimiento fue un éxito, año y medio después de haber perdido a su esposo dio a luz a una hermosa niña llamada Ellis.

Cuando creía que la tormenta había pasado, su pequeña se enfermó y tuvieron que ponerle un ventilador mecánico para que pudiera respirar. La pequeña Ellis tenía sepsis y meningitis bacteriana.

La niña tenía daño cerebral irreversible.

Tras someterla a varios estudios, los médicos le aconsejaron que se despidiera. Sarah, con el corazón devastado, procedió a tomar a su bebé en brazos y cuando comenzó a mecerla, la pequeña Ellis logró respirar por sí misma después de necesitar un ventilador para hacerlo.

Milagrosamente sus signos se estabilizaron y los médicos la dieron de alta al día siguiente. El personal médico no podía creer la increíble recuperación de la bebé.

Actualmente Ellis es feliz al lado de su madre y hermanos.

Ellis logró sobrevivir aunque debe asistir regularmente a sesiones de fisioterapia. Después de algunos años Sarah volvió a formar una familia y se casó con su amor de bachillerato, juntos tienen cinco hijos.

La nueva pareja logró tener a su primer bebé y están muy emocionados. Sin duda, cuando hay amor todo es posible.

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