Tras trabajar desde la madrugada debe permanecer en el techo de su casa para poder estudiar

La nueva realidad ocasionada por la propagación del coronavirus a nivel mundial, ha hecho que las casas de millones de personas se conviertan en centros de teletrabajo y estudios.

No todos cuentan con los recursos tecnológicos suficientes, pero terminan demostrándonos que nada es más fuerte que la voluntad y el deseo de salir adelante.

Hace unos días, te contamos la historia de Alexander, un humilde estudiante que tiene que subir cada día a un árbol para asistir a sus clases virtuales. Afortunadamente, después de que su historia se hiciera viral las autoridades de su país lo ayudaron para que tuviera todas las condiciones necesarias para estudiar.

Pero, como él, hay otros jóvenes dispuestos a hacer lo que sea por seguir sus estudios, sin importar todas las dificultades que aparezcan en su camino.

Tal es el caso de Sergio Alán Rosas de la Cruz, un joven de 16 años originario de Sonora, México, quien tiene que ingeniárselas diariamente para subir al techo de su casa y, desde ahí, poder captar la señal de Internet que le permita cumplir con sus deberes escolares en medio de la pandemia.

El entusiasta estudiante cursa el segundo semestre del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora, en el plantel “Santa Ana”, instituto educativo que se encuentra a 15 kilómetros de su casa y, desde que comenzaron las clases en línea por el COVID-19 no ha entrado tarde a ninguna de sus clases.

Pero, para poder captar la señal de Internet, el joven tiene que trepar cuidadosamente por su humilde casa, para poder llegar al techo y desde ahí poder estudiar, sin importar ser quemado por los rayos del sol.

Alán soporta temperaturas hasta de 38° C

“Son pocos los lugares donde hay señal, hay que subir a lugares altos para poder tener señal de Internet y poder enviar los deberes”, dijo el joven.

Por si fuera poco, Alán tiene que complementar sus estudios con el trabajo que realiza en los ranchos aledaños a su casa, para poder apoyar a sus padres lo más posible. La jornada diaria de este joven comienza a las 05:00 am.

“Celebro todo su esfuerzo, porque aún con las carencias de Internet y el fuerte sol, soporta todo hasta que terminan las clases”, dijo orgulloso el padre de Alán.

La historia de Alán llegó hasta la oficina de la gobernadora de su localidad, Claudia Pavlovich, quien se comunicó directamente con él para expresar su admiración, además de asegurar que su gobierno está haciendo todo lo posible para que la señal de Internet llegue a todos los lugares.

¡Nada lo detendrá!

“Eres uno de esos héroes que quedarán en esta historia, por estar buscando señal donde sea para poder seguir con tus clases”, señaló la gobernadora.

No cabe duda que es en los tiempos difíciles cuando los héroes sin capa aparecen, capaces de sobreponerse a cualquier adversidad para conseguir sus sueños, tal como hace día a día Alán.

El ejemplo de este joven es de admirar, nos regala la inspiración necesaria para nunca rendirnos, como hace él. Comparte la lección de perseverancia que nos regala Sergio.

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