Tras 32 años buscando a su hijo secuestrado la tecnología de reconocimiento facial hizo el milagro

Li Jingzhi y su esposo Mao Zhejing luchaban por encontrar a su hijo Mao Yin, quien fue secuestrado hace 32 años y gracias a la tecnología de reconocimiento facial lograron abrazarlo de nuevo.

El pasado lunes Mao Yin se reencontró con sus padres, cuando era niño lo secuestraron en la entrada de un hotel de Xi’an en el centro de China.

El 17 de octubre de 1988 el padre de Mao regresaba con él a casa desde la guardería a la que asistía cuando el niño le pidió agua. Su papá se detuvo en la entrada de un hotel para ofrecérsela, apartó la vista de él unos segundos y de pronto había desaparecido.

El menor fue secuestrado para venderlo a una pareja que no tenía hijos en la provincia de Sichuan.

El matrimonio lo acogió y veló por él como si se tratara de su hijo biológico, mientras que Li estaba desconsolada. Emprendió una campaña de búsqueda muy mediática, colocó la imagen de su hijo desaparecido en paredes, farolas, escaparates, acudió a muchos medios de comunicación para pedir ayuda.

El caso se convirtió en uno de los más mediáticos, incluso el propio Mao lo llegó a seguir en programas de televisión sensibilizándose con los padres sin imaginar que él era realmente su hijo.

Li abandonó su trabajo para dedicarse a buscar a su hijo, entregó más de 100 mil volantes en 10 provincias, visitó decenas de municipios sin tener información del paradero de Mao.

Además, estuvo en conocidos programas de televisión pidiendo ayuda para encontrar a su hijo secuestrado. Lamentablemente no había pistas de la desaparición de Mao.

En el año 2007 Li se ofreció como voluntaria para la organización “Hijo regresa a casa” para ayudar a otros padres a localizar a sus hijos desaparecidos. Gracias a su labor logró que 29 niños se reencontraran con sus familias, y ella no había tenido la dicha de hacer realidad su sueño.

Hasta que el pasado mes de abril, los medios de comunicación estatales informaron que la policía había recibido los datos de un hombre en Sichuan en el suroeste de China, a mil kilómetros de Xian, quien había adoptado a un bebé hace más de tres décadas.

Tras investigar el caso, la policía localizó al hijo que adoptó este hombre, actualmente de 34 años, lo sometieron a una prueba de ADN y comprobaron que era el hijo biológico de Mao Zhenjing y Li Jingzhi.

Mao ahora se llamaba Gu Ningning, dirige un establecimiento de decoración del hogar, aseguró que tenía incertidumbre sobre su futuro, pero quería pasar tiempo con sus padres.

Los agentes de la policía revelaron que cuando Mao fue secuestrado lo vendieron por 6 mil yuanes, el equivalente actualmente a 760 euros.

El pasado 10 de mayo, el Día de la Madre en China, la señora Li recibió la noticia que tanto había estado esperando.

“Este es el mejor regalo que he recibido”, dijo Li.

Los investigadores utilizaron una imagen de Mao en la época en la que fue secuestrado y dibujaron cómo sería su rostro en la actualidad. En la base de datos de la policía China introdujeron la imagen que fue confrontada con los millones de reconocimientos faciales realizados por el gobierno de Pekín diariamente.

El pasado lunes se reencontró con su hijo, ella y su esposo estaban agradecidos y realmente felices de volver a abrazarlo después de pasar décadas de dolor e incertidumbre anhelando saber de él.

El encuentro se produjo el pasado lunes en un acto que organizó la policía en un centro de conferencias. Mao salió por una puerta lateral y corrió de inmediato a los brazos de su madre.

Li declaró: “Me gustaría agradecer a las decenas de miles de personas que nos ayudaron”.

La investigación del secuestro de Mao sigue en curso, a pesar de que no se han emitido cifras oficiales, de acuerdo con la organización “Hijo vuelve a casa” de la que Li forma parte, en China las cifras de tráfico de menores son alarmantes.

En el portal web de la organización hay 14.893 publicaciones de niños desaparecidos. En el año 2015 se registró un estimado de 20.000 secuestros de niños en ese país.

La noticia de este reencuentro ha emocionado al mundo entero, no te vayas sin compartirla.

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