Tras 1 año luchando, logran convertirse en padres de una bebé con un doloroso pasado

Una familia estadounidense ha protagonizado una verdadera historia de amor. Rebecca y Jason, una escritora y un soldado del ejército estuvieron varios años luchando incansablemente por adoptar una niña con enfermedades congénitas producto del descuido de sus padre biológicos.

“Nunca pensé que sería lo suficientemente fuerte para ser una madre adoptiva hasta que me convertí en una”, aseguró la feliz mujer.


Rebecca y Jason han estado casados durante diez años, siendo bendecidos con una hermosa familia. Sin embargo, sentían la necesidad de tener a alguien más entre ellos.

Los médicos le advirtieron a la mujer sobre los riesgos que corría su vida en caso de volver a quedar embarazada, de modo que después de revisar las necesidades y formalidades del sistema, decidieron adoptar.

No fue una decisión sencilla: existen demasiados niños ávidos de amor, de un hogar seguro y de los cuidados que solo una familia funcional y responsable puede ofrecer.


Los primeros dos años se debatieron entre el llamado del ejército para el cuarto despliegue de Jason, esta vez hacia Afganistán, y la esperanza de la tan anhelada llamada del centro de adopción.

Pero el destino tiene maneras insospechadas de sorprender y así fue como dos meses después ofrecieron a Rebecca su primer contrato editorial. Al tiempo, la trabajadora social llamó:

“Rebecca, esto es lo que hay: pueden adoptar a una bebé de cinco meses durante un mes”, dijo la trabajadora social.


Entonces, como por un golpe de suerte, apareció Jason en línea desde Afganistán. Aunque ambos estaban preocupados porque se trataba de una bebé, no podían dejar pasar la oportunidad.

“¡Oh, por Dios, pero si es una bebecita! Esperábamos un niño mayor, no tenemos ni una sola cosa de bebés. Di que sí”, señaló Jason.


Inmediatamente, la mujer buscó a sus hijos para ir a conocer a la nueva pequeña de la casa. Cuando la vio, sus ojos se encontraron con los suyos y un indescriptible sentimiento de amor se apoderó de ella.

“Sentí que nos reconocimos mutuamente. Fue como si mi corazón le dijera al suyo: aquí estás, bebé, te esperaba”, mencionó la mujer.


Esa noche Audrey, la pequeña recién llegada, lloró y gritó durante todo el camino a casa y fue entonces cuando asaltaron los primeros miedos de Rebecca.

“¿Qué pasará si no soy capaz? ¿Y si fallo?”, se decía sin parar la primeriza madre.
El primer mes pasó, y se convirtió en dos, en tres. El libro de la nueva mamá fue publicado y, eventualmente, Jason regresó a casa. Pero todo estaba a punto de dar un giro inesperado.


Al año, la pequeña niña fue diagnosticada con retraso general, microcefalia y albinismo, además del síndrome de desorden alcohólico y autismo. Quedaron devastados y muy preocupados por el futuro de Audrey.

No sabían qué pasaría si la corte fallaba a favor de que la niña permaneciera en el centro de adopción.

Los días previos a la decisión final del juez fueron extremadamente tensos, habían trabajado mucho por mantener a su familia unida y no abandonarían a Audrey por nada del mundo. Pocos días después la corte falló a su favor y la trabajadora social abrazó fuertemente a Rebecca.

Rebecca Yarros

“Tranquila, ya pasó todo, ella es tuya”, dijo la trabajadora social.

Esta es una muestra de que hay personas que llegan a nuestras vidas bendiciéndola para darnos más de una lección. No es la sangre, sino el amor lo que nos hace ser padres e hijos y todos merecemos una oportunidad de ser felices en un hogar amoroso, donde realmente se nos quiera y valore.

Comparte esta emotiva historia con tus seres queridos y permite siempre que el amor te invada sin condiciones.

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