«Tenía ropa nueva, el pelo cortado y estaba bien nutrida. Me encontró el empleado en un vagón»

La historia personal, los padres, los antepasados, son piezas claves que constituyen la individualidad y la forma de ser de cada persona.

Todos llevamos una carga genética innegable que nos hace saber quiénes somos y de dónde venimos, es por eso que cuando una criatura desconoce su origen y peor aún, la razón por la que fue abandonada, es algo que puede dejar tristes huellas que marcan para siempre.

Lucía Guverich, una joven de 22 años, que vive en Buenos Aires, Argentina, se enfrenta a uno de los dramas más difíciles, en busca de sus padres que la abandonaron en un tren en el año 1998.

Su relato parece sacado de película, pero es una historia tan real como ella misma, y ahora sólo pide ayuda para encontrarlos.

Era un 2 de octubre, cuando en la estación Retiro de Buenos Aires, que venía de Tucumán, en medio del mar de pasajeros, en un asiento habían dejado «olvidada» a una bebé. Era Lucía.

«Me encontró el hombre que trabajaba ahí. La Policía le tomó los datos. Yo estaba en buena condición. Tenía ropa nueva, el pelo bien cortado y bien nutrida», relató Lucía sobre el modo en que le dijeron que fue hallada.

Después la llevaron al Hospital Argerich, donde los médicos la revisaron y calcularon que tendría 1 año y 3 meses.

El buen hombre que la encontró se enamoró tanto de la pequeña que quiso adoptarla, pero las autoridades no se lo permitieron debido a que ya había otras parejas en lista de espera.

Así fue como Lucía llegó al hogar de sus padres adoptivos como un regalo de Navidad, que en ese entonces habría tenido otro nombre distinto al suyo, que significa «quien nació a la luz del día».

Los años transcurrieron cuando empezaron a surgir las preguntas y cuenta Lucía que un día iba de la mano de su madre y le preguntó:

«¿Mamá, yo estuve en tu panza?»

Sus padres no le habían hablado en lo absoluto de su origen, así que con naturalidad le dijeron que no, que estuvo en la barriga de una mujer que no la pudo cuidar. Y entonces la pequeña simplemente le dijo: «Ah, sigamos caminando».

Pero aunque sus padres pensaron que Lucía con el tiempo guardaría rencor a sus padres verdaderos, sus dudas se encaminaron en otro sentido, dejándolos sin palabras.

«Mis dudas no son sobre mis padres, a quienes amo, sino son del por qué alguien me dejó en el vagón del tren. La decisión de dejarme ahí siempre me pareció más una medida de protección que de abandono», dice Lucía. «Me gustaría encontrar a la persona que me abandonó, pero no para cuestionarle sino para agradecerle porque creo que me protegió de algo», insiste.

Ella dice que el hecho de que el tren viniera de Tucumán no quiere decir que proceda de ese lugar necesariamente, esa es la duda que le carcome, si fue de lejos o quizás más cerca de lo que imagina.

También supo que el empleado que no logró adoptarla mediatizó su caso llevando fotos a la tele, pero ella quiere saber por qué lo hizo.

Además, la infancia de Lucía no fue para nada sencilla. «Sufrí de acoso, me decían que era adoptada, a vos te abandonaron», recuerda. Mucha gente de Tucumán ha empatizado con su historia y le han dado consejos para encontrar a sus padres y ella no puede estar menos que agradecida.

Todo lo que ha vivido le ha servido para ser la mujer fuerte que es ahora y concluye diciendo:

«Me encantaría ser tucumana y llegar a la verdad de lo que pasó antes de aquel viaje, de conocer mi historia, mi verdadera historia».

Comparte este emotivo relato para ayudar a viralizar el caso de Lucía, ella tiene muchas dudas y quiere descubrir si realmente la protegieron de un grave peligro. ¡Vamos a ayudarla!

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