Señalan a los padres de un niño de 8 años por ofrecerle un polémico tratamiento

Tristemente, algunos niños se enfrentan a terribles enfermedades que les impiden jugar y divertirse, para pasar días de intenso pesar en hospitales. Como vivió un hermoso pequeño cuyos padres adoptivos nunca se rindieron y buscaron darle la mejor de las vidas.

Para el pequeño Victor Gabriel Martins, de ocho años, este es el año en el que más ha avanzado en el tratamiento de su epilepsia, que le provocaba tener varias convulsiones al día y moverse únicamente con el uso de silla de ruedas.

Afortunadamente, su vida cambió cuando sus padres adoptivos, Neide Martins y José Roberto Martins, superaron los prejuicios y lucharon por un tratamiento a base de cannabidiol, un medicamento derivado de la planta Cannabis sativa, para brindar calidad de vida a su hijo.

Merecía vivir mejor

Neide y José adoptaron a Victor y a su hermana Kauane, de 11 años, en noviembre de 2012, en Santos, en la costa de São Paulo, Brasil. Lucharon 4 años para poder ser sus padres. Victor tenía 10 meses, y Kauane tenía 3 años, cuando fueron adoptados.

«Desde la primera vez que los vimos, estábamos realmente enamorados y sentimos que eran nuestros hijos», dice Neide.

Los niños se mudaron con sus padres después de completar el proceso de adopción, pero tan pronto como cumplió un año, Victor comenzó a experimentar espasmos por la epilepsia. Con el tiempo, los espasmos del niño empeoraron y, a pesar de llevarlo a diferentes médicos, la familia no notó ningún avance en su salud.

«Victor usó unos 20 remedios alopáticos y no vimos ningún resultado, porque tenía una crisis todos los días», afirma Neide.

En 2014, hubo un gran empeoramiento en los ataques epilépticos del pequeño y su madre comenzó a investigar sobre medicamentos, incluido el cannabidiol. Sin embargo, muchos médicos no quisieron recetarle el medicamento, ya que manifestaron que no estaban seguros de su eficacia a largo plazo.

«Mi esposo y yo siempre tuvimos muchos prejuicios sobre ese fármaco, pensamos que era solo una sustancia prohibida. Pero cuando tuvimos que luchar por nuestro hijo y vimos el tratamiento médico tuve curiosidad por informarme, porque era la única opción de llevar calidad de vida a mi hijo.

Desde que buscamos información ya no tenemos prejuicios, y hoy intentamos orientar a otros sobre la importancia del cannabidiol”, señala la madre.

Por primera vez en mucho tiempo, Victor ya no padece de tantas crisis epilépticas, puede jugar y sonreír como cualquier otro pequeño. ¡Enhorabuena por ti valiente ángel!

“Fue el año en que realmente vimos los avances en la medicación y, con mucha fe, podemos ver, hoy, a nuestro hijo hablando, jugando, surfeando y feliz. Tenemos a nuestros dos hijos juntos y sanos, son nuestros mayores amores. Es el mejor año para nosotros”, concluyó la madre.

No cabe duda de que no hay mayor dicha que la sonrisa de un niño feliz. Hagamos todo lo posible por garantizar su bienestar y abrir nuestros corazones con aquellos que no tienen un hogar amoroso.

No te vayas sin compartir esta emotiva historia con todos tus amigos y fomentemos la adopción. Todos los niños merecen amor.

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