«Así naciste, no hay de qué avergonzarse»– Se oponen a los médicos y crian a su bebé intersexual

Stephani y Eric Lohman, originaros de Ontario, estaban ansiosos al recibir a su bebé que acababa de nacer. Pero cuando lo tomaron se rieron al pensar cómo los ultrasonidos se pueden equivocar tanto al determinar el sexo del bebé, ya que en realidad era una niña y la llamarían Rosie.

Pero Eric empalideció cuando vio las caras de los médicos, si bien era una niña su padre alcanzó a ver una especie de pene y confirmó lo que él sabía por sus estudios doctorales: tenía genitales atípicos y deberían someterla a exámenes para saber si era niño o niña.

“Básicamente pasó de ser un momento muy festivo, muy emocionante, a muy aterrador”, dijo Eric.

Rosie tenía dos cromosomas X, y por eso era técnicamente niña. Pero tenía hiperplasia suprarrenal congénita, una grave condición llamada CAH, que afecta en las hormonas sexuales. Cuando los niveles de cortisol son bajos, exige que las glándulas suprarrenales trabajen más produciendo una mayor cantidad de hormonas sexuales, lo que resulta en un exceso de hormonas masculinas.

Esas hormonas son las que causan la formación de genitales atípicos en fetos con dos cromosomas X mientras están en el útero.

La condición de Rosie está clasificada como un DSD, o diferencias o trastornos del desarrollo sexual, pero muchos padres como Stephani y Eric prefieren llamarlos intersexuales.

Los genitales atípicos no siempre se dan como parte del síndrome de CAH, pero cuando se dan categóricamente los médicos optan por la intervención quirúrgica.

Pero algo les decía a los padres de Rosie que esa no era en lo absoluto una vía válida. Se informaron y estudiaron por su cuenta y descubrieron que entre los efectos adversos de operar a su pequeña estaban: la incapacidad para llegar al orgasmo o el posible rechazo de la asignación de género. 

Eric descubrió que muchas veces esas operaciones de «corrección de genitales» no se alineaban con la identidad de género real de los niños en el futuro, por lo que en realidad implicaba violentar sus derechos. Además de quedarse muchas veces sin sensación sexual.

A partir de aquí empezó una ola de activismo a favor de los derechos de los intersexuales, tratando de luchar para que los médicos dejen de obligar a realizar operaciones innecesarias.

Muchos padres toman la decisión de operar a sus hijos, o bien inducidos por los médicos, o bien por la educación previa que traen desde su infancia, sostiene Eric.

En el caso de Rosie, la única opción que les dieron fue o bien reducir el tamaño del clítoris y crear un canal vaginal o sólo hacerle la cirugía del canal vaginal. Pero fuera de eso no había más posibiliddades y sintieron una presión excesiva de terapeutas, psicológos, médicos y cirujanos que prácticamente los querían obligar a hacerlo, diciéndolos que es «ahora cuando se debe intervenir a Rosie antes de que se vea diferente y empiece a experimentar traumas».

Stephani y Eric sintieron en el fondo de su corazón que no actuaban bien y que no harían nada, la llevarían a casa y mantendrían la condición de Rosie en la intimidad de su familia mientras sea posible.

Rosie con su hermano mayor

Pero cuando se dieron cuenta que tampoco estaban actuando bien ocultando su condición, decidieron enfrentar al mundo y a los 4 años, Rosie apareció en el documental “Revolución de género: un viaje con Katie Couric”, ahora disponible en Netflix.

Eric ahora forma parte de la junta directiva de InterACT, una organización dedicada a aumentar la visibilidad de los niños intersexuales y luchar por las leyes que protegen a los jóvenes intersexuales contra las cirugías. También publicaron un libro sobre su experiencia al criar a una niña intersexual, “Raising Rosie”.

Y tras la lucha de Eric en esta causa logró que en California se condenaran las cirugías innecesarias en niños con afecciones intersexuales.

“Si llega el momento y pensamos que ‘bien, ahora tendrá una pijamada’, diremos, ‘bueno, queremos que sepas que este es tu cuerpo, y deberías sentirte cómoda al hablar de ello, y no tienes que mostrar tu cuerpo a nadie, pero no hay nada de qué avergonzarse”, dice Eric.

Muchos psicólogos que defienden los derechos de los intersexuales dicen que a los padres de les debe decir que han dado a luz a un bebé intersexual sano y punto, no un niño o una niña que tiene problemas.

CNN

“No importa cómo se vean los genitales, y ese es el punto más básico, es el derecho del individuo determinar cómo eligen identificarse. No es el derecho del padre. No es el derecho del médico o cirujano”, sostiene un especialista de Las Vegas.

Rosie tiene ahora 6 años y nunca ha tenido una cirugía genital. Sus padres le hablan de que su cuerpo simplemente es diferente, ella es valiente e intrépida. Pide tener el cabello corto porque le gusta y con su medicación diaria mantiene una buena salud y su condición controlada.

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