Se hace cargo del bebé de su pareja a pesar de que el padre biológico es otro hombre

En las familias ensambladas siempre habrá una serie de problemas que hay que tener en cuenta para poder avanzar. No obstante, muchas veces, el mayor de todos los obstáculos a superar son los prejuicios que aún se conservan acerca de lo que significa para un hombre convertirse en padrastro.

Edgar Costa, un chico de 27 años de edad conoció a su novia, Carol, cuando ella se encontraba en período de gestación. El hombre, emocionado, dio a conocer la feliz noticia de que sería padre, pero nadie sospechaba que no fuese el biológico.

Al saberse que Edgar no era el padre natural de la criatura, la sorpresa fue mayúscula para todo el mundo. Su situación fue elogiada y denostada, es decir, levantó aplausos, pero también una serie de críticas.

Sin embargo, la condición de su amada Carol no le impidió a este joven valiente asumir con entera seriedad la paternidad de la pequeña, quien fue bautizada con el nombre de Lara. Pese a la negatividad recibida, Edgar demostró que, padre no solo es quien engendra, sino quien se da por entero y educa bien a sus hijos.

“Ser padres no siempre significa un hombre y una mujer concibiendo a un hijo, pues hoy estamos ante cientos de familias diferentes: con padres del mismo género, padres solteros, abuelos que se convierten en padres o adoptivos”, afirmó categóricamente Edgar, en respuesta.

La historia de amor entre Carol y Edgar comenzó cuando la novia, ya cansada de sufrir, rogó a los cielos que le pusieran en el camino a alguien quien en verdad la amase y tratase con respeto. Además, su embarazo no fue deseado, por lo que la relación con el padre biológico de Lara no llegó a consolidarse.

Posteriormente, a través de la aplicación Uber lograron encontrarse y, una semana después decidieron salir por primera vez. Pasaría tan solo otra semana más para que Edgar se enterase de que su novia estaba embarazada.

A pesar de que nunca fue un problema para él, decidió conocer un poco más sobre su historia y volvieron a conversar. La actitud emprendedora de Carol enamoró a aquel hombre. Su novia demostró mucha pasión al hablarle de sus metas. En principio, se convirtieron en grandes amigos.

Con el tiempo, si bien Edgar estuvo un poco receloso y se sintió asustado por involucrarse con una mujer a punto de dar a luz, a la par, su amor por Carol comenzó a florecer. Entonces, fue cuando ambos decidieron vivir su amor con absoluta libertad.

Pero, no todo el mundo recibió la noticia en forma positiva. Si bien el amor entre ellos fluía con naturalidad, algunos le exhortaban para que no se metiera en una relación de esa índole, insistiendo en que no era el padre biológico de la bebé. Pero claro, el joven siempre se opuso.

La relación continuó y a los dos meses de ser novios, Carol le propuso matrimonio a Edgar, quien no dudó en darle el “Sí”. Su destino fue estar juntos para esperar la llegada de su retoño.

Lara nació mientras sus padres esperaban aún la fecha de la boda. Ni Edgar ni Carol entendieron ni entenderán nunca el motivo de tantas objeciones a su relación. Hay relaciones con situaciones «no ideales» pero quién puede decir que «ideal» es igual a feliz.

 Edgar sabe que su paternidad recién comienza, pero espera que su testimonio sirva de ejemplo para todos y cesen los prejuicios que todavía existen en torno a la figura del padre adoptivo. Comparte esta historia con tus seres queridos.