El extraño caso del hombre que no puede ver porque su cara se inflama triplicando su tamaño

Romulo Pilapil es un trabajador padre de familia que tuvo que ver cómo su vida cambiaba por completo por una misteriosa enfermedad que tiene a los médicos completamente impactados sin lograr descubrir de qué se trata.

Todo comenzó con unos síntomas aparentemente inofensivos. Tenía mucha picazón en los ojos y la nariz sumamente congestionada.

Romulo Pilapil tiene actualmente 56 años de edad.

Decidió esperar unos días para que todo se solucionará, pero como los síntomas no desaparecían acudió al médico. Allí lo diagnosticaron con sinusitis y le dieron unas pastillas que debían curarlo en cuestión de semanas.

Por desgracia, la situación no hizo más que empeorar y pasados unos meses toda la cara de Romulo se fue hinchando hasta alcanzar el triple de su tamaño natural.

Romulo y su familia viven en Leyte en las Islas Filipinas.

El problema ha sido tan grave que ha tenido que renunciar a su trabajo. En las primeras semanas sus ojos se vieron tan afectados que perdió la vista. Los párpados continuaron hinchándose de tal manera que ahora no puede abrir los ojos y requiere de los constantes cuidados de su familia para poder realizar sus tareas diarias.

La condición de Romulo no es dolorosa.

Sus hijos tuvieron que renunciar a los estudios y buscar un trabajo para ayudar a proveer comida y dinero en la casa. Su esposa comenzó a barrer las calles para poder ayudar a sostener el hogar.

Mientras tanto, los médicos locales no han logrado dar respuestas sobre el origen de estos extraños y devastadores síntomas.

Romulo es padre de tres hijos menores de edad.

Realizaron una serie de exámenes pero siguen sin conseguir respuestas. La mayor esperanza que han dado a Romulo es aconsejarlo para que se trate en la capital de Filipinas, pero para esto requiere de un traslado y demás gastos médicos que la familia no puede cubrir en estos momentos.

La familia de Romulo lleva casi dos años ahorrando para poder viajar y hacer los exámenes médicos.

En casa, sus hijos se toman turnos para pedir permiso en el trabajo y quedarse junto a él. John Santos, un sobrino que también está constantemente en casa para ayudarlos, explicó a los medios que la familia todavía no sale del shock por la grave situación que afecta a Romulo.

“No ha recibido más tratamientos. Cuando todo empezó pensamos que era una simple alergia. Es una buena persona y no merece esto”.

Esperamos que Romulo y su familia puedan dar con un diagnóstico más acertado para que este trabajador carpintero pueda recibir tratamiento y recuperar su vida normal.

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