Resultados de las pruebas de ADN del náufrago perdido hace 18 años deja a su familia devastada

El caso del náufrago peruano perdido al que su familia lloró durante 18 años conmovió al mundo entero.

Fueron muchos los que se mantuvieron a la expectativa de la evolución de esta historia después de que unos jóvenes que lo conocieron deambulando en las calles de Coischo, en Chimbote, le tomaran fotos y las publicaran en las redes.

El supuesto vagabundo casi no tenía memoria pero el único recuerdo que aseguraba como cierto era que un barco chino lo habría recogido tras el naufragio y lo habrían retenido obligándolo a trabajar para ellos, hasta que pudo escapar.

Fue entonces cuando Ángela Ramírez acudió de inmediato porque, aunque no estaba del todo segura, no perdía la fe de que fuera su padre del que no sabían nada desde que desapareció tras haber salido a pescar al amanecer en el año 2001.

Después de que las imágenes se hicieran virales, resulta que la familia Ramírez no era la única que reclamaba a un padre perdido.

Aparecieron 5 familias más con una mezcla de sentimientos y la esperanza de que el hombre aparecido fuera a quien buscaban desde hace años también.

Ángel Arquímedes Ramírez López, el padre de Ángela Ramírez, había naufragado en el mar de Talara, Piura

El hombre se encontraba ingresado en el Hospital La Caleta, donde llegaron todas las familias en la desesperada búsqueda de ese familiar perdido para realizarse las respectivas pruebas de ADN que lo confirmaran.

“Las esperanzas siempre las mantendré, sea o no sea mi padre siempre voy a tener la esperanza de volver a encontrarme con él”, aseguraba Ángela Ramírez.

“Hay algunos aspectos fiscos que pueden ser compatibles y otros no, la contextura cambia y más si la persona ha estado abandonada. Por ese motivo es que nos están haciendo las pruebas para confirmar si en verdad es mi padre”, comentó antes de las pruebas.

Pero después de que una prueba preliminar de huellas parecía indicar que sí era su padre, no pudieron contener la emoción, aunque no se querían hacer falsas ilusiones.

La joven de 27 años contó que el naufragio de su padre marcó bastante a su familia porque también perdieron a dos primos. “No aparecieron ninguno de los tres cuerpos. Nunca hubo un rastro o una parte de la embarcación que pudiese flotar, no apareció nada”, señaló.

“La fe nunca se pierde y menos si se trata de un familiar nuestro”, enfatizó.

Roxana Namuchi, por su parte, viajó más de 15 horas desde Talara hasta Chimbote para tratar de reconocer a este pescador, pero después comprobó que no era su familiar.

“El viaje ha sido largo, hemos llegado con la esperanza de que pueda ser mi hermano, pero ya lo vimos y no es él. Mi hermano desapareció hace 18 años. El señor que está aquí es blanco y de ojos marrones claro. Mi hermano no es así”, aseguró.

La familia Ramírez se sometió a todas las pruebas a fines de noviembre y en 5 días les darían los resultados, estaban realmente nerviosos. “Espero que al final para una de nosotras sea alegría”, dijo Ángela.

“Los recuerdos más bonitos que yo tengo es cuando lo iba a recoger a la playa. Esperaba a que desembarcara del bote en la orilla del mar de Talara», declara. Anelaba con todas sus fuerzas que esa bonita escena se repitiera, pero ya no como un sueño sino en la vida real.

Pero tristemente, al fin se resolvió el misterio. El hombre indigente que deambulaba por las calles encontró a su familia, pero resultó que no fue ninguna de las 5 que se presentaron ni tampoco la de Ángel Ramírez.

El hombre fue identificado como Manuel Óscar Castillo Abad por el personal del Registro Nacional de Identidad y Registro Civil (Reniec) y se supo que su familia lo había estado buscando desde hace dos meses, en Talara.

Nos entristece que todas las esperanzas que tenían puestas estas familias se hayan esfumado de un plumazo pero es grandioso saber que este hombre ha encontrado a la suya.

Esperamos de corazón que quienes todavía no dan con su familiar perdido algún día logren encontrarlo. ¡Comparte esta noticia!

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