Responde a quienes lo señalan por practicar ballet junto a sus 2 hijas autistas

En un mundo con tantos prejuicios, ver a un hombre robusto practicando pasos de ballet puede despertar el cuestionamiento y risas de más de un curioso. Pero esto no le interesa en absoluto a Joilson Santos, un albañil de 54 años que vive en Feira de Santana, Bahía, Brasil. La verdad, él tiene dos razones de peso para sobreponerse a cualquier tipo de vergüenza.

Joilson asiste a las clases para ayudar a sus pequeñas hijas Isabele e Iasmim que fueron diagnosticadas con trastorno de espectro autista.

Desde el mes de marzo, Joilson ha estado acompañando a las niñas a las prácticas de ballet que reciben en Centro Cultural Maestro Miro. La familia vive en el barrio de Viveiros y diariamente van hasta el barrio de Muchila para que las pequeñas reciban sus clases.

Las prácticas hacen parte de un método terapéutico para las niñas con autismo y el grupo es conocido como Ballet azul, en relación al color con el que se distingue a los niños con TEA.

Las clases son gratuitas y hacen parte del proyecto arte organizado por el Ayuntamiento de Feira de Santana. Una iniciativa pionera en Brasil.

“Me di cuenta de que los padres serían excelentes mentores para los niños y empecé a pedirles que repasen todo lo que se les enseñó aquí. Vi que comenzaron a interactuar mucho más”, explicó el profesor Adauto Silva.

Joilson no asiste sólo, su esposa Jaqueline también los acompaña a las clases en familia. Aunque dentro de la sala todos son iguales, los prejuicios los alcanzan al salir del recinto. Debido a su trabajo, Joilson sufre de constantes “bromas” acerca de sus pasos de bailes.

“Ni siquiera me gusta hablar de eso. Nos han dicho muchas cosas feas“, comentó Jaqueline.

El grupo Blue Ballet ya ha tenido su primera presentación pública en la cual participó Joilson y esto desató aún más polémica entre sus conocidos.

A la mañana siguiente del evento, unas personas pasaron por la casa de la familia gritando comentarios negativos hacia el padre y diciéndole “que fuese un verdadero hombre”.

Un acto no sólo lamentable sino reprochable pero aún y con las ofensas, Joilson no está dispuesto a rendirse pues todo lo hace por amor a sus pequeñas.

Él es único hombre en la clase y utiliza medias para reemplazar las zapatillas pero son detalles que poco le importan. Joilson agradece el avance que las clases han traído a sus hijas y al igual que él, nosotros sabemos que al final del día esto es lo que más importa.

Dejemos de lado los absurdos prejuicios y seamos más humanos. Por favor comparte el hermoso ejemplo de este hombre ¡Joilson sí sabe qué es ser un verdadero padre, aplausos!

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