Ayuda a un abuelito a vender pan a través de las redes sociales y miles acuden a la llamada

Las redes sociales se han convertido en el principal medio de comunicación que ofrece información actual de forma inmediata y al alcance de todos. Millones de personas alrededor del mundo se conectan a ellas para compartir contenido, comunicarse y entretenerse.

Pero a pesar del auge que no para de crecer, hay un sector de la población marginado que no tiene acceso al Internet. Sobre todo, personas de la tercera edad, y aquellos que viven con escasos recursos económicos.

Javier Amaro es un joven que vive en Fresno, California, Estados Unidos, en ese lugar se encontró a un anciano vendiendo un delicioso pan, le gustó tanto que decidió compartir un anuncio en sus redes sociales.

Quería ayudar al anciano que luchaba por sacar adelante su pequeño emprendimiento a obtener los ingresos económicos que necesitaba para mejorar su calidad de vida.

Pensó que esa publicidad en su perfil de Facebook podría ser de gran ayuda para dar a conocer los productos que hacía este abuelito.

“Este hombre vende pan mexicano realmente bueno, cuesta un dólar la bolsa, compré 15 bolsas para ayudarlo. Él me demostró que no importa su eres mayor, si no estás en forma o saludable para trabajar, cuando te apasiona hacer algo y luchar por lo que quieres la edad no es un impedimento. Por favor ayúdenlo, siempre está ubicado en 2032 N. Angus o llamen al 559-515-1271”, escribió Javier.

Pero lo que nunca sospechó es que su publicación causaría tanto impacto, tuvo más de 6 mil reacciones y fue compartida por miles de personas. Muchos clientes acudieron a comprar los productos de panadería hechos por el trabajador anciano.

Los clientes del anciano están satisfechos con los productos y complacidos de poder ayudarlo, y por supuesto, el abuelito está muy agradecido con la receptividad de las personas.

Todo esto fue posible gracias a la iniciativa de Javier de publicar en sus redes la imagen de él junto al anciano y el pan que compró para promover sus ventas.

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Finalmente, no solo promovió las ventas del anciano sino que también inspiró a otros a ser solidarios con aquel que lo necesita y a quienes están atravesando por un momento difícil a seguir el ejemplo del anciano.

No hay excusas cuando se tiene la voluntad de trabajar para lograr los sueños, este caso nos deja una valiosa lección.

Javier se convirtió en un gran amigo del anciano y muchos medios de comunicación han reseñado su historia, no te vayas sin compartirla.

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