Comprobado: Las mujeres tienen una conexión con su perro casi tan fuerte como con su hijo

Es muy común que las personas que tienen mascotas se refieran a ellos como mis “parientes mascotas”, pero ¿cuán cercana es la relación con los parientes no-humanos en relación con los padres y sus hijos?

Un estudio realizado por el Massachusetts General Hospital hace una contribución para responder esta pregunta completa al investigar las diferencias y cuán importante es para las mujeres sus niños y sus perros.

Este hospital fue fundado en 1811 y es el hospital-escuela más grande de la Universidad de Medicina de Hardvard. Con un presupuesto de más de 785 millones de dólares tiene institutos que investigan sobre el SIDA, el corazón, cáncer, computación y biología integrada, genética, imágenes médicas, trastornos degenerativos, medicina regenerativa y biología reproductiva, entre otros.

“Las mascotas tienen un lugar especial en el corazón y en la vida de muchas personas, y hay evidencia, tanto clínica como de laboratorio, que interactuar con las mascotas puede beneficiar el bienestar psíquico, emocional y social de los humanos” asegura Lori Palley, una de las investigadoras de MGH Center for Comparative Medicine y una de las co-autora del informe.

Investigaron la relación entre las madres, sus hijos y su perro.

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“Varios estudios previos han encontrado que los niveles de neurohormonas como la oxitocina -relacionadas con la relación entre pares y el apego materno- se elevan al interactuar con mascotas, y la nueva tecnología para estudiar el cerebro por imágenes nos está ayudando a entender las bases neurobiológicas de la relación, que es apasionante”.

Para comparar los patrones de activación del cerebro involucradas en el lazo entre humano y mascota, con aquellos provocados con el lazo entre madres e hijos, el estudio involucró a un grupo de mujeres con al menos un hijo entre los 2 y 10 años y que también tuvieran un perro con el cual estuvieran conviviendo más de 2 años.

El estudio involucraba dos sesiones, la primera era en su casa donde las participantes completaban un cuestionario, donde se les preguntaba sobre su relación y lazo entre sus hijos y la mascota. Además eran fotografiadas con ellos.

Los investigadores quieren empezar a desentrañar las relaciones entre los humanos y sus mascotas.

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La segunda sesión se realizaba en Athinoula A. Martinos Center for Biomedical Imaging en MGH, donde se encontraba una resonancia magnética, que indicaba la los niveles de activación en zonas del cerebro al detectar cambios en la presión sanguínea y en los niveles de oxígeno.

Las participantes, acostadas en el scanner, veían una serie de fotografías. Las fotos incluían imágenes de las fotos de sus hijos y perros, alternando aquellas con niños y perros que pertenecían a otras participantes.

Después de la sesión en el scanner, cada participante completaba otras evaluaciones, entre las cuales estaba un test de reconocimiento para confirmar que había prestado atención a las fotos que se le habían mostrado anteriormente, además de calificar algunas imágenes en categorías, de acuerdo a niveles de satisfacción y emoción.

De las 16 mujeres que formaron parte de la investigación, 14 completaron todo el proceso.

¿Las madres evalúan en su cerebro de la misma forma a su mascota que a sus hijos?

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Los estudios de imágenes mostraron similitudes y deferencias en todas ellas, especialmente en la forma de que ciertas zonas del cerebro reaccionaban a las imágenes de mujeres con sus hijos y perros.

Estas áreas son las asociadas con importantes funciones como las emociones, recompensa, afiliación procesos visuales e interacción. Todas mostraron un incremento en la actividad cuando las participantes veían a sus propios hijos y perros.

Una región que está asociada a la formación de lazos, el área tegmental ventral de Tsai (ATV), se activó sólo como respuesta a esas imágenes que las mostraban con sus hijos.

El giro fusiforme, que está involucrado en el reconocimiento facial y otras funciones de procesamiento visual, mostró una mayor respuesta a las imágenes de sus perros, que en las imágenes propias del niño.

¿Es posible saber cómo se relaciona el ser humano con los animales a los cuales cuida diariamente?

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“Aunque este es un estudio pequeño que puede ser pertinente para otros individuos, el resultado sugiere que existe una red cerebral común importante para la formación y el mantenimiento de lazos que se activa cuando las madres ven imágenes de sus hijos o de sus perros asegura el doctor Luke Stoeckel, del MGH Department of Psychiatry, el otro coautor de la investigación.

También observamos diferencias en la activación de otras regiones que pueden reflejar la variación en el curso evolutivo y la función de estas relaciones. Por ejemplo, al igual que el área tegmental ventral de Tsai, se ha visto que el núcleo accumbens tiene un papel importante en la vinculación por pares en estudios humanos y en animales. Pero esa región mostró una mayor desactivación cuando las madres vieron las imágenes de su perro en lugar de una mayor activación en respuesta a las imágenes del propio hijo, como era de esperar. Creemos que la mayor respuesta de la circunvolución fusiforme a las imágenes de los perros de los participantes puede reflejar una mayor dependencia de las señales visuales que verbales en las comunicaciones entre humanos y animales“.

Este estudio es un puntapié para analizar las relaciones entre humanos y animales.

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El tercer doctor involucrado en el estudio, Randy Gollub de MGH Psychiatry, agrega “Como la resonancia magnética mide indirectamente la actividad neuronal y sólo puede ser un correlativo de la actividad cerebral de la experiencia de un individuo, sería interesante ver en futuros estudio si pueden testearse directamente estos patrones de actividad cerebral y ser explicados por funciones cognitivas y emocionales específicas que involucran la relación humanos y animales. Más aún, las similitudes y diferencias de la actividad cerebral revelada por las imágenes neurológicas pueden ayudar a generar hipótesis que eventualmente provean una explicación de las complejas relaciones subyacentes entre hombres y animales”.

Los investigadores resaltan que futuros estudios podrían explicar mejor estos resultados y se debe analizar otras poblaciones, como las mujeres sin hijos, padres que adoptan y la relación con otras especies animales.

Combinar los resultados de las resonancias magnéticas con otros comportamientos y respuestas psicológicas pueden arrojar evidencia que respalde esta relación directa que se observó en la actividad cerebral y sus funciones específicas.

Es necesario analizar también a las mujeres sin hijos y con mascotas.

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