Muere Dani, un jugador de fútbol de apenas 11 años de edad, dejando a todos devastados

La Ciudad Deportiva de Castañares, la casa del equipo de fútbol juvenil, CD Burgos Promesas 2000, se ha llenado de un vacío y un silencio, más atronador que nunca. Lágrimas y dolor es lo que se podía ver en las caritas de todos los hermanos de juego que compartieron banca, cancha, triunfos y derrotas, junto al pequeño Dani.

La muerte Daniel Erazo Delgado, de apenas 11 años, no ha dejado indiferente a nadie. Desde ayer, lo echan de menos tras haber perdido la batalla después de una dura y larga enfermedad.

El jovencito de Burgos, España, no dijo adiós sólo a sus compañeros de equipo, sino a sus padres: Marcelo y Alicia, su hermana Noemí, y cómo no, a su hermano gemelo Miguel, el más afectado de todos, y para quien, no hay palabras de consuelo.

Dani, junto a su padre, el entrenador del equipo

Dani fue un valiente guerrero que jamás dejó de luchar ni contra la enfermedad que quiso robarle la esperanza, ni contra sus sueños.

El Burgos Promesas anunció la trágica noticia en sus redes sociales

Las respuestas de los aficionados, futbolistas de primera división y allegados, no tardaron en  llegar.

Daniel junto a Jairo, capitán del Universidad Isabel I Burgos Promesas de Tercera División

Álex Aparicio, portero del Burgos Promesas de Tercera División, también acudió a las redes, devastado, para expresar su dolor:

Mientras que el Burgos Promesas, hace pocas horas, le ha rendido un emotivo homenaje a través de un video que conmueve hasta las lágrimas.

«Ayer nos dejó nuestro Dani, pero siempre le recordaremos»

Las respuestas de los demás clubes deportivos también se han hecho sentir, como el CD Arces de Valladolid y el Puente Castro FC juvenil, de Castilla y León:

«Nos sumamos al dolor en un día verdaderamente muy triste. No tiene sentido tal pérdida, injusta ella».

En los medios locales de Burgos se dio a conocer que el pequeño entrenaba desde los 5 años de edad. Pero pronto se encontró con una espina en su camino a cumplir su sueño. Una espina llamada Encefalitis de Rasmussen, una enfermedad neurológica inflamatoria, caracterizada por convulsiones frecuentes y severas y la pérdida de habilidades motoras y del habla.

A pesar de todo, jamás se dejó vencer y tras pasar por varios médicos, el año pasado tuvo que enfrentarse al dolor de dejar de jugar con sus compañeros del alma, algo que lo destrozó.

Este año, de vez en cuando, cuando su salud se lo permitía, acudía gracias a la ayuda del entrenador del equipo, su padre Marcelo Erazo, y tampoco se perdía de ir a apoyar a los partidos a su hermano Miguel.

Hasta que hace algunos días, la enfermedad lo volvió a visitar con más fuerza que nunca, y ya no pudo más. Así se ha despedido un alma pura, de luz, en medio del dolor y la resignación de su familia.

¡Qué injusta es la vida! No te vayas sin enviar un mensaje de solidaridad a sus padres y a todos sus compañeros que lloran su partida. ¡Vuela alto, campeón!

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