Los médicos le dijeron que estaba embarazada pero lo que crecía en su vientre era un tumor

Grace Baker-Padden, de 23 años, utilizaba pastillas anticonceptivas para evitar un embarazo, por eso se sorprendió mucho cuando después de cuatro pruebas y de visitar a su médico de cabecera confirmó que esperaba un bebé.

Tenía náuseas matutinas y otros síntomas, su vientre crecía cada vez más y esperaba junto a su pareja, Joe Cowling, de 28 años, la llegada de su hijo a su hogar en Willington, Condado de Durham, en el Reino Unido.

La joven vomitaba casi todas las mañanas, cuando tenía 12 semanas de presunto embarazo, se alarmó al notar manchas de sangre en su ropa interior.

Fue trasladada de urgencia al Hospital Universitario de North Durham.

Hasta que en una ecografía que le realizaron a Grace descubrieron algo aterrador. Realmente no esperaba un bebé, en su vientre creía un tumor maligno que causaba que su cuerpo tuviera los mismos síntomas de un embarazo.

Ella aseguró que se sintió devastada, en lugar de esperar con mucha ilusión la bienvenida de su bebé junto a los cambios positivos que implicaba el crecimiento de su familia, ahora se encontraba atemorizada por su vida.

Sabía que su salud se enfrentaba a un grave riesgo, “solo quería que me operaran para quitarme el tumor de inmediato”, relató.

Los médicos confirmaron que se trataba de enfermedad trofoblástica gestacional, conocida también como embarazo molar, una afección que hace que el organismo atraviese etapas similares a las de los nueve meses de gestación.

Esta enfermedad se produce cuando un óvulo no fertilizado se implanta en el útero y hace que se disparen los niveles hormonales. Dos días después de que los estudios que le hicieron a Grace comprobaron que tenía un tumor maligno, la operaron para extraerlo.

Durante los siguientes seis meses se sometió al tratamiento de quimioterapia para controlar sus hormonas, se sentía muy cansada y débil, su cabello empezó a caerse.

Faltaba poco para la Navidad de 2018 cuando Grace se empezó a recuperar, aunque continúa su tratamiento de manera preventiva. Los médicos le advirtieron que tiene un 15% de posibilidades de sufrir una recaída.

Grace y Joe programaron un viaje para celebrar que había ganado la batalla. Sueñan con tener un bebé, pero los médicos les recomiendan esperar que las hormonas de Grace se estabilicen.

Un compañero de Joe que participa en el Great North Run para recaudar dinero para el Teenage Cancer Trust, ayudó a Grace y Joe con los gastos médicos.

La joven recibió su tratamiento en la Sala de Cáncer de Adolescentes en el Hospital Weston Park en Sheffield.

“El trabajo que hacen las enfermeras y médicos en esa sala es nada menos que sorprendente, cada vez que he visitado a Grace me sorprendo de todo lo que intentan hacer por los pacientes valientes que permanecen ahí luchando por sobrevivir”.

El testimonio de esta joven puede ayudar a que otras mujeres aprendan a reconocer los síntomas de este extraño tipo de cáncer. No te vayas sin compartirlo.

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