Los empleados de una residencia de mayores tatúan el cuerpo de una anciana de 94 años

La mayoría de las personas que son aficionadas al mundo de los tatuajes comienzan a tatuarse desde temprana edad.

Sin embargo, hay quienes aseguran que nunca es demasiado tarde para tener algo de tinta en su cuerpo y una dulce anciana de Reino Unido ha demostrado que incluso se puede comenzar después de los 90.

Hilda vive en la ciudad de Kenilworth en Inglaterra.

Hilda West tiene 94 años y se acaba de hacer su primer tatuaje. Todo apunta a que es la persona de mayor edad en tomar esta decisión. Hilda vive en un hogar de cuidados y allí les explicó que durante toda su vida había soñado con hacerse un tatuaje.

“Siempre quise un tatuaje y pensé que sería buena idea poner las iniciales de mi esposo Ernest junto con la de mi hijo David”.

Los empleados Castle Brook Care Home siempre han hecho todo lo posible por ayudar a sus residentes a llevar una vida plena y feliz, pero nunca antes se habían topado con alguien que tuviera esta petición tan particular. Tras hablar con la familia y consultar con unos especialistas, comenzaron a planificarlo todo.

“Estuvimos casados durante 70 años. Lo amé muchísimo”.

Hilda ya tenía todo muy bien pensado. Se trataba de un mes muy importante para ella que sería el cumpleaños de quien fue su pareja durante tantos años; así que le pareció la manera ideal para celebrarlo y honrar todos los hermosos momentos que pasaron juntos.

Los empleados del hogar contactaron al tatuador Matty Gardner y cuando él supo la especial historia de Hilda decidió hacer el trabajo de manera completamente gratuita.

“No voy a parar con las iniciales. Quiero hacerme una mariposa o un pavo real”.

Para sorpresa de todos, la sesión del tatuaje fue un completo éxito. Duró cerca de 20 minutos e Hilda demostró ser muy fuerte ya que nunca se quejó por el dolor o molestia que la mayoría sufren.

Matty se encontró sumamente feliz de poder realizar un tatuaje tan especial y aseguró que se trata de la persona de mayor edad en la que jamás realizó un trabajo. Hilda, por su parte, tiene grandes planes para realizarse un par de tatuajes más.

“Manejó la situación mucho mejor que muchos físico culturistas a los que he tatuado”.

No hay duda de que la dulce Hilda tiene una gran energía y está dispuesta a aprovechar al máximo cada día de su vida. Ahora, cada vez que observa las iniciales de su esposo y su hijo en su muñeca una enorme sonrisa se dibuja en su rostro.

Comparte esta bonita historia que demuestra que nunca es demasiado tarde para un sueño y que el amor verdadero va más allá de la vida.

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