Profesor de 87 años vende su coche «escarabajo» por falta de dinero, sus alumnos se lo regresan

La gratitud es una de las virtudes que más escasean en nuestros días; sin embargo, un grupo de alumnos supo exactamente lo que debía hacer cuando su maestro de la infancia, ahora jubilado ya con 87 años, los necesitaba más que nunca.

Marcelo Siqueira se ganó el aprecio de todos sus alumnos, a quienes enseñó Geografía e Historia con gran pasión en la escuela estatal Doña Carola de Curitiba, Brasil, durante 26 años.

Devastado profesor de 87 años se ve obligado a vender su viejo volkswagen verde sin imaginar la sorpresa que le esperaba

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Además de dejar una profunda huella en todos los que pasaron por sus manos, era famoso por su Volkswagen verde, que adquirió en el año 1972, el único existente en la ciudad.

«Cada vez que veíamos un auto verde por la calle, sabíamos que era el profesor Marcelo. El escarabajo era nuestro llavero, teníamos un apego muy fuerte ”, dijo Claudio Martins, exalumno.

El docente octogenario, debido a la crisis económica que golpeó fuertemente a su país, tristemente se vio obligado a poner a la venta su famoso «escarabajo verde», que condujo por casi 50 años. El hombre se sentía profundamente devastado pero no tenía otra solución.

Pero, todo en esta vida tiene su recompensa. Y es que, su amor por la docencia le otorgó un sitial de honor tan alto entre sus alumnos, que no dudaron un segundo en ayudarlo, tenían sobradas razones para hacerlo.

«Nos tomó de la mano y nos llevó por el camino correcto. Se sentó con nosotros, nos dio consejos. Era fundamental en esta parte de llevar al niño a la sociedad en el futuro ”, comentó Claudio.

«Nuestro querido profesor Siqueira fue esencial para muchos de nosotros en la niñez y la adolescencia, para hacernos pensar hacia el futuro”, agregó.

El automóvil ya había sido publicado para la venta, así que Claudio y los demás expupilos se organizaron en un grupo de WhatsApp, y con mucha voluntad y empeño comenzaron a recolectar los fondos suficientes para adquirirlo. Pero, con el solo fin de devolvérselo a su viejo mentor y guía.

«El profesor Marcelo siempre ha sido muy ejemplar. Es una persona muy tranquila, muy tranquila, tanto que yo me convertí en profesor, yo soy pedagogo ”, dijo por su parte, Danieli Fernandes, otro exalumno.

Una vez lograron recabar la cifra que Marcelo pedía por su auto, estuvieron listos para darle la sorpresa, que incluyó cámaras de televisión, en complicidad con el hijo del profesor.

Para hacer realidad la sorpresa, un medio de comunicación local entrevistó al hijo del docente, con la excusa de la venta del vehículo. Luego, éste le dijo a su padre que el comprador ya estaba en camino y le pidió que diera una “última vuelta”.

“Ya está vendido, el coche, papá, si quieres puedes dar una última vuelta antes de que llegue el comprador”, le dijo.

En ese momento, un amigo de la familia llegó al volante. Algunos metros más adelante se frenó, momento en el cual el grupo de exalumnos de Marcelo se acercó a él para decirle lo que ocurría.

Con las llaves del querido Beetle en la mano derecha, Marcelo se rompió de emoción. Las lágrimas de alegría brotaron de sus ojos, en medio de una gran ovación.

Sin embargo, lo más gracioso del asunto fue que, cuando Marcelo decidió arrancar rumbo a su casa, el otrora fiel escarabajo no respondió, y los muchachos tuvieron que empujarlo. Menos mal que eran unos cuantos.

“No tengo forma de agradecerles. Tengo 87 años y no puedo envejecer gracias a estos jóvenes con los que conviví. Mi satisfacción es enorme”, dijo el emocionado profesor.

Tan acostumbrado a la enseñanza, el profesor Marcelo aprendió que el amor es un combustible que se resiste al tiempo. Y que, en el camino de la vida, no hay distancia capaz de separar a los verdaderos amigos.

Lo mejor de todo es que los alumnos han decidido dar un paso más y han hecho un nuevo llamado, ahora para reformar el coche de su profesor.

Gestos así definitivamente merecen difundirse por el mundo. Es grandioso lo que un buen maestro puede inculcar en sus alumnos, y esta historia es la prueba de ello.

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