«Lloraba y gritaba»- Salva al bebé que sobrevivió al accidente aéreo donde murieron sus padres

El pasado martes 13 de octubre el doctor Fabio Grandas, un conocido médico colombiano especialista en trasplantes renales viajaba con su esposa Mayerly Díaz Rojas, su hijo Martín, de menos de un año y Nurys Masa, la niñera en su aeronave.

Él piloteaba la avioneta HK 2335G con un trayecto desde la ciudad de Santa Marta a Guaymaral cuando sufrieron un accidente fatal, se precipitaron en Ubaté, una localidad cercana a la capital de Colombia. Estaban a punto de aterrizar en el aeropuerto Guaymaral, al norte de Bogotá.

Cuando ocurrió el siniestro, Dixon Gabriel Manzano, un joven de 24 años, venezolano, regresaba de regalarle leña a un vecino para comenzar su jornada de trabajo en una finca.

El joven notó que la avioneta volaba a un nivel muy bajo y que una de sus alas impactó contra la copa de los árboles más altos haciendo que girara se estrellara de punta.

De inmediato se acercó al lugar para comprobar si había sobrevivientes, con él, se dirigieron al área dos personas más.

Dixon encontró a Martín, el bebé, en el piso, del lado del piloto llorando desconsolado a pocos metros de los restos de la avioneta.

“El bebé lloraba y gritaba muy fuerte, parecía que alguien lo hubiera lanzado para alejarlo del peligro”, relató Dixon Gabriel.

Las otras personas le advirtieron al joven que no se acercara ni tocara al niño porque se podía meter en problemas e incluso ir preso.

“Me dijeron que mejor no me acercara, y que todo podía explotar”, dijo Dixon.

Pero a pesar de las advertencias él sí se dirigió hasta el lugar donde yacía el niño, vio que tenía hematomas y heridas en la cabeza, pero estaba bien. A los otros testigos les reclamó y les pidió que llamaran a una ambulancia.

“Se me partió el alma al verlo llorar, era un angelito ahí solo en medio de la tragedia”, dijo el joven.

Cuando Dixon Gabriel se acercó al lugar en el que estaban los sobrevivientes vio a Nurys Masa, la niñera, quien no respondió.

Después se dirigió a Mayerly Díaz Rojas, la madre del niño, quien tenía los ojos abiertos, él le dijo que resistiera y que el menor estaba bien. Relató que ella alcanzó a mover un poco sus manos.

Vio al doctor Fabio Grandas, quien yacía sin vida con las manos sobre el timón de mando de la avioneta.

“No sé nada de aviones, pero se ve que él luchó mucho por salvarse. Alcancé a decirle: ‘pana, despierta, despierta’”

Un vecino de la comunidad en la que vive Dixon llevó un botiquín de primeros auxilios y trataron de vendar las piernas del niño, poco después se presentó en el lugar el dueño de la finca en la que se estrelló la avioneta y trasladaron al bebé al hospital de Ubaté.

Posteriormente trasladaron al menor a la Fundación Santa Fe en Bogotá, donde trabajaba su padre, le diagnosticaron traumas en el cráneo, tórax y estómago, pero a pesar de las lesiones que sufrió en el accidente los médicos informaron que se encontraba estable.

Según los familiares de Martín, presumen que la madre del niño lo protegió con su cuerpo para evitar que sufriera daños graves en el accidente.

Javier Figueredo, el director del Centro Regulador de Urgencias de Cundinamarca, declaró ante los medios que el niño está recuperándose ingresado en el hospital.

“Está estable, en la unidad de cuidados intensivos pediátricos. Presenta trauma de abdomen y tórax, pero está fuera de peligro”, agregó que está en compañía de sus familiares.

La tragedia ha causado conmoción, algunos reconocen el esfuerzo de Dixon por auxiliar al bebé de inmediato y evitar que sufriera daños irreversibles e incluso que falleciera mientras esperaba por recibir atención médica.

“El niño volvió a nacer, es un milagro”, dijo el joven inmigrante que lo rescató.

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En segundos puede cambiar todo drásticamente como le ocurrió a esta familia, esperamos que el pequeño se recupere pronto de tan dramática experiencia. Compartamos un mensaje solidario con los seres queridos de las víctimas.

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