«La vida no es justa» – Un millonario se acerca a un hambriento hombre que suplicaba ayuda

Muchas personas están padeciendo hambre y necesidades debido a la fuerte crisis que enfrentamos mundialmente. Por eso, hoy más que nunca es necesario ser solidario los unos con los otros y estar siempre dispuestos a prestar una mano amiga a quien más lo necesita.

Nadie quería ayudarlo

Al menos, esto fue lo que demostró un buen samaritano en Nigeria, quien tuvo un gesto sorprendente con un humilde hombre que se encontraba en la calle, sin nada más con lo cual poder alimentarse que un poco de agua y fufu, un platillo típico de África que es insuficiente para suplir las necesidades básicas alimentarias de un día en un adulto.

Fue un adinerado hombre filántropo, llamado Kokun, quien se encontró con el humilde hombre que vestía una camisa de color rojo, un desgastado pantalón de tela color negro y unas humildes sandalias de plástico, en las calles de Lagos, la ciudad más grande de Nigeria.

Kokun no pudo evitar reflexionar en la triste escena, concluyendo que la vida no siempre es justa y que lo mejor que podemos hacer es ayudar a los más necesitados.

¡A veces la vida no es justa! ¡Mi corazón sangra de tristeza con las diferentes personas que conocí en mi visita de hoy a Lagos! Me sorprendió ver a este hombre comiendo fufu con agua. Él me dijo que tenía mucha hambre y no tenía ninguna esperanza de recibir ayuda”, señaló el buen hombre.

Pese a la triste escena, en este mundo en el que cada vez nos deshumanizamos más, pocos hubieran dado un poco de su tiempo para ayudar al humilde hombre que clamaba por auxilio y un poco de compasión.

“Hagamos más que hablar. Mi gente, no digamos simplemente que nos amamos; ¡mostremos que es verdad con nuestras acciones!”, escribió Kokun.

Kokun donó al señor Víctor la asombrosa cantidad de 1 millón de dólares


Después de escuchar al hombre con atención, Kokun decidió llevarlo consigo a un lujoso restaurante en el que pudo alimentarse adecuadamente, dado que el alimento es una necesidad esencial a la que todos deberían tener derecho.

“¡Nadie se merece dormir o despertar con el estómago vacío! ¡Un hombre no puede concentrarse en su trabajo con el estómago vacío! ¡La comida es esencial para todos! ¡Dios bendiga al señor Víctor al comenzar otro capítulo de su vida!”, dijo Kokun.

El nombre del humilde hombre es Víctor y esa tarde sentado en el suelo sin nada que comer quedará en su pasado. Ahora cuenta con una nueva oportunidad en la vida. Kokun decidió ayudarlo aún más, donándole el dinero suficiente para que pudiera comprar una casa e iniciar su propio negocio.

“Volví a encontrarme con Víctor esta mañana y cuando lo vi, ¡estaba leyendo un libro! ¡Me agradeció por lo de ayer y me dijo que había comido muy bien anoche! Le doné 250 mil dólares para que comprara una casa y 750 mil para que usara en un negocio. ¡Él estaba totalmente asombrado y feliz!”, escribió Kokun.

Sin duda, esta historia nos demuestra que siempre podemos ayudar, en mayor o menor medida, a nuestros semejantes, haciendo así del mundo un lugar mejor para todos.

No te vayas sin compartir esta emotiva historia con todos tus amigos y no dejes de ayudar a cambiar el mundo.