La imprudencia y engaño de un padre arriesga la vida de su esposa y de su bebé recién nacido

La actual pandemia que atraviesa el mundo es sin duda un llamado a la solidaridad, sin embargo aún hay quienes no parecen entender la gravedad del COVID-19. Tal es el caso que denuncian las autoridades de un hospital de Nueva York en el que un hombre ocultó sus síntomas de coronavirus para ingresar a la sala de parto junto a su esposa haciéndoles pagar las peores consecuencias.

El hecho se registró a mediados del mes de marzo, cuando la madre ingresó al Strong Memorial Hospital en Rochester, parte del Centro Médico de la Universidad de Rochester (URMC), en trabajo de parto.

La llegada de un hijo siempre será un acontecimiento único para cualquier padre así que este centro médico privado, como muchos otros en el mundo, permite que el padre de la criatura u otra persona acompañe a la madre durante el proceso.

Así ocurrió en este caso, pero la pareja de la mujer ocultó haber tenido contacto con alguien contagiado de COVID-19, y que además él mismo presentaba síntomas para el día en que se realizó la cesárea.

Este asunto se salió de control cuando a los días del nacimiento y estando aún la madre en el hospital ella comenzó a presentar algunos de los síntomas del virus.

En ese momento la pareja preocupada decidió confesar todo por temor a que su esposa y el propio bebé se hayan podido contagiar.

Pero el asunto no se resumía en simplemente la familia, todo el personal que estuvo en contacto con el hombre durante el parto podría estar contagiado por esta imprudencia. Por tal motivo los directivos del hospital informaron a sus trabajadores sobre la situación.

Uno de los empleados que estuvo en contacto con la familia en el momento del nacimiento presentó síntomas y debió ser puesto en cuarentena. Por fortuna, el resultado de su prueba dio negativo a COVID-19.

Chip Partner, un portavoz de URMC, informó que la pareja también fue aislada del resto de los pacientes, mientras que el recién nacido estaba siendo monitoreado. Sin embargo, la familia fue dada de alta y se mantuvo en cuarentena dentro de su propia residencia.

«La paciente en cuestión y su pareja estuvieron en una sala de maternidad privada durante su estadía en el hospital. Tanto la madre como la pareja fueron aisladas de otros pacientes», dijo Partner.

Tras el incidente, el hospital ha cambiado sus políticas. Ahora solamente aceptan la visita de un acompañante por paciente en sus unidades de obstetricia que será chequeado antes de ingresar a la institución, así como durante su permanencia en ella. Cualquiera con alta temperatura u otro síntoma no podrá acompañar a la paciente.

Es importante que todos tomen consciencia en esta situación y frente a cualquier síntoma acudir a un centro de salud para descartar cuanto antes el coronavirus. La propagación desmedida de virus mantiene en caos al mundo, así que todos deben aportar su grano de solidaridad y ser precavidos.

Por favor comparte esta nota y ayúdanos a crear consciencia, que el ejemplo de este hombre sirva de escarmiento a aquellos que aún se toman el asunto a la ligera.

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