La curiosidad de un niño ayuda a revelar el misterio de una mujer que desapareció hace 27 años

Max Werenka, de 13 años, se encontraba dando un paseo en bote el pasado mes de agosto en Griffin Lake, cerca de Revelstoke en Columbia Británica, en Canadá. En ese lugar su familia maneja un negocio que ofrece alquiler de cabañas.

Gracias a su curiosidad, descubrió un vehículo bajo el agua, inicialmente pensaron que se trataba de uno que se hundió en un accidente en el año 2009.

Nancy Werenka, madre del menor, le restó importancia al hallazgo porque asumió que el auto era el que participó en aquel suceso hace diez años.

Sin embargo, decidió comentárselo a un agente de la Real Policía Montada de Canadá el día siguiente.

“Le hablamos sobre el vehículo en el lago y le preguntamos: ‘¿por qué no habrían sacado ese auto del agua?’”, el policía respondió que sí lo habían retirado quedándose sorprendido.

Así que equipos de la policía de Revelstoke llegaron al Lago Griffin el pasado 21 de agosto para ver el vehículo, aunque el ángulo del sol les dificultaba mucho ver bajo el agua.

Max se sumergió personalmente mientras registraba las escenas con su cámara GoPro.

Habían transcurrido tres días cuando la policía regresó al lago con ayuda de una compañía de remolque para recuperar el auto sumergido, era un Honda Accord, y en su interior yacía el cuerpo de una mujer.

El cadáver era el de Janet Farris, de Mill Bay, Columbia Británica, que había desaparecido durante el otoño en 1992 mientras conducía para trasladarse a una boda en Alberta.

George Farris, el hijo de la mujer, de 62 años, declaró ante los medios de comunicación tras el hallazgo del cuerpo de su mamá: “Creo que lo peor fue no saber nada”.

“Asumimos que tal vez se había salido del camino o se había quedado dormida, o que había tratado de evitar un accidente o arrollar a un animal en el camino”, relató.

Después de 27 años de la desaparición de Janet, finalmente su familia obtuvo las respuestas que necesitaban para aliviar la incertidumbre que se sumaba al dolor de no haber vuelto a verla.

“Ante una situación tan triste, este es el mejor de los resultados”, aseguró George.

A pesar de que se desvaneció la esperanza que podían conservar, sienten consuelo porque recibieron la oportunidad de darle el último adiós.

El lago donde apareció el auto y el cuerpo de la mujer está a lo largo de la carretera transcanadiense y la policía presume que el vehículo se salió de la vía sumergiéndose en el agua.

Nancy Warenka, relató que se enteró que habían identificado el cuerpo y expresó sus condolencias a la familia Farris.

Qué dolor tener un ser querido desaparecido por 27 años, ¿cómo lidias con eso?”, cuestionó ella.

Asimismo, dijo que estaba orgullosa de su hijo por ayudar a encontrar el auto y saber cómo manejar la atención de los medios de comunicación que se interesaron en el caso.

“Solo tiene 13 años, pero es muy maduro”, dijo la madre. Los agentes de la policía también expresaron su admiración por la actitud del niño.

“Hizo un buen trabajo como detective, es admirable”, comentó Thomas Blakney, agente de la policía de Revelstoke.

El caso ha causado conmoción, la curiosidad de un niño explorando en el lago trajo consecuencias impactantes para una familia que sufrió casi tres décadas de angustia. Compártelo.

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