Un niño de 13 años crea una fundación mientras sufría la pérdida de su mejor amigo

Cuando un hijo empieza la etapa académica toda madre siente felicidad y orgullo al verlo dar sus primeros pasos a la escuela, sin embargo, también es normal que muchas madres se preocupen temerosas de que algunos niños más grandes quieran molestar a su pequeño.

Jake tenía 5 años cuando comenzó el jardín de infantes en Tampa, Florida. Su madre se preguntaba si se sentiría amado y haría amigos, afortunadamente su hermano mayor cursaba segundo grado en la misma escuela y eso lo haría sentir menos solo.

Para fortuna de Jake varios niños de años superiores lo hicieron sentir parte de la escuela. Uno de ellos llamado Ryan Baker formó un vínculo especial con Jake.

Después de varios meses de amistad a Ryan le diagnosticaron sarcoma de Ewing, un cáncer de huesos que pone en peligro la vida de muchos inocentes, Ryan estaba muy pequeño para comprender la ausencia de su amigo en actividades extraescolares, su madre le explicaba que estaba luchando contra el cáncer.

Cuando Jake estaba cursando segundo Ryan se ganó el cielo y se puso sus alas de ángel.

 Jake pensaría en algo grande para recordar a su amigo.

Jake fue creciendo pero nunca olvidó a su gran amigo Ryan, a lo largo de los años lo mencionaba constantemente, pudo comprender que su gran amigo nunca pudo ser un niño debido a que la mayor parte del tiempo permaneció en el hospital.

Para Jake pescar se ha convertido en su actividad favorita así que un día decidió ayudar a los niños que luchan contra el cáncer para honrar a Ryan.

 Un amigo se fue al cielo y lo motivó para crear un gran proyecto.

La idea de Jake era poder ser parte de una organización de pesca con pacientes pediátricos que luchan contra el cáncer. Su madre lo ayudó a buscar varias organizaciones pero no encontraron ninguna.

Así que Jake y su familia hicieron algo por su propia cuenta. Sus padres emprendieron una investigación legal y de logística mientras que Jake investigaba sobre las posibilidades del paciente de poder realizar la actividad. Para ello habló directamente con la madre de su amigo Ryan, preguntándole:

“¿Crees que a Ryan le hubiera gustado hacer esto mientras luchaba contra el cáncer? La señora respondió: ´Le habría encantado´”.

Jake solo quería entretener a los niños y que por un momento dejaran de pensar en su diagnóstico, así que creó un programa al que llamó “Pesca en seco” esto les permite a los niños practicar el lanzamiento de manera segura desde su cama de hospital.

También ha realizado con su padre y algunos pescadores vídeos en YouTube sobre cómo hacer nudos, identificar peces y más secretos sobre esta actividad.

 Diversas opciones para sacar al niño de su rutina médica.

A pesar de ser un proyecto maravilloso Jake quería sacar a los niños del hospital y que experimentaran la pesca real. Para ello creó la fase II del programa “La pesca es un alivio”, donde los niños con cáncer y sobrevivientes aprenderían a pescar o a perfeccionar sus habilidades siempre y cuando haya sido autorizado por el equipo médico.

 Dos fases que garantizan sonrisas a los niños.

La primera visita de Jake al hospital fue con Finn, un niño de 5 años diagnosticado con sarcoma de Ewing, la misma enfermedad que se llevó a su gran amigo Ryan.

Jake le confiesa a su madre que estaba haciendo lo que su amigo había hecho por él. Todo el plan de acción se estaba realizando gracias a “Angling for Relief” y de contactar a Mary Ann. Después de la visita de Finn su oncólogo envío un correo a la madre de Jake solicitando que todos los niños del hospital pudieran realizar la actividad.

 Actividad que todos los niños disfrutan al lado de sus seres queridos.

La fundación ha organizado tres eventos de “Fishing is Relief”. Contaron con donaciones de la comunidad y diferentes fundaciones. Desde octubre del 2018 Jake y “Angling for Relief” ha tenido el constante apoyo de familiares, amigos y comunidad de pescadores.

Ha logrado distribuir más de 100 kits y realizar varios eventos de pesca.

Love What Matters

En cada actividad que realiza Jake siempre piensa en lo generoso y amable que fue Ryan con él. Actualmente tiene 13 años y solo quiere seguir entreteniendo a los niños en medio de tanto caos, afortunadamente cuentan con un ejército de personas que respaldan su idea.

En muchos casos un pequeño gesto puede cambiar por completo la vida de alguien, comparte la grandiosa labor de este niño que nos inspira a ayudar a los demás.

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