Se niega a renunciar a su pasión a pesar de los severos daños que sufría la piel de sus manos

La profesión de peluquero se ha convertido en una de las más populares a nivel mundial, la necesidad de verse y sentirse bien ha pasado a ser de un simple comentario o refrán, a algo imperioso, lo que la ha convertido en una profesión aliada para hombres y mujeres de cualquier edad.

Es una profesión divertida y llena de creación, sin embargo, para Francesca Rhodes, de 30 años de Brigg, North Lincolnshire, ser peluquera no solo era la manera cómo se ganaba la vida, sino que es su pasión y le ha dedicado 14 años de su vida, pero de repente se convirtió en su peor pesadilla.

Misteriosamente esta peluquera comenzó a presentar un cuadro dermatológico muy grave y lo que inicialmente había empezado 5 años atrás con un simple picor entre los dedos de sus manos más tarde se convertiría en un severo problema.

Mi piel terminó tan mal que incluso el agua me quemaría como el infierno. Lavarme, ducharme o tener las manos en el agua era una completa agonía”.

Francesca había desarrollado una dermatitis de contacto extrema. Fueron muchos los tratamientos médicos que comenzó, pero ninguno le dio resultados satisfactorios, Esto afectó inmediatamente su entusiasmo y confianza.

Cada vez que llegaba a su casa al terminar cada jornada era una tortura por el dolor que sentía en sus manos. Ella cubría sus manos con crema y las vendaba toda la noche.

Me encantaba mi trabajo, pero tenía tanto dolor que cada vez que llegaba a casa, tenía que sofocar mis manos con crema de esteroides y envolverlas en una venda, luego usar guantes de algodón para facilitar su absorción”.

Chris, su marido, un trabajador siderúrgico pensó que su padecimiento no era más que una reacción al exponer sus manos al agua y productos químicos relacionados con su trabajo. Pero, sus síntomas empeoraron con la aplicación de productos de venta libre.

Entonces, después de consultar a su médico de cabecera, fue transferida a un dermatólogo en el Hospital General Scunthorpe de Lincolnshire.

Había intentado de todo, desde el uso de cremas con esteroides hasta las terapias de UV sin éxito. Tristemente ella estaba pensando que debía abandonar su carrera como peluquera y dejar de lado lo que tanto le apasionaba.

Ya no tenía confianza. Me sentí asquerosa y enferma”.

Pero, un cliente le recomendó usar Childs Farm, una crema para niños de 5 dólares. Después de un par de semanas usándola milagrosamente sus manos comenzaron a sanar, su piel dejó de resquebrajarse y sangrar. Francesca estará agradecida de por vida con este cliente.

La dermatitis es conocida como una inflamación de la piel que causa enrojecimiento, picor aguda en las áreas afectadas, escamas e incluso ampollas.

Mi vida ha cambiado completamente. Todavía no puedo creer que todo sea gracias a una crema hidratante para bebés de apenas 5 dólares. Pensé que en algún momento podría haber terminado con mi carrera de casi 14 años”.

Finalmente, esta peluquera apasionada lleva una vida normal y tranquila junto a su marido y a Charlie, su hijo de 6 años. Ya su familia no se preocupa por estado de sus manos, y esto le permite disfrutar más de la compañía de sus seres queridos sin ningún tipo de restricciones.

Francesca se ha convertido en una impulsadora de la crema y siempre la recomienda.

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Muchas veces la solución de un grave problema no requiere gastar mucho dinero, lo importante es no rendirse. Comparte esta historia, quizás ayuda a alguien que esté pasando lo mismo que Francesca.

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