Fallece su abuela y en el funeral descubren la emotiva historia detrás de cada colcha que hizo

Honrar la memoria de los seres queridos es algo que muchas familias acostumbran hacer. Cuando parten de este mundo, su vacío es tan grande que se sienten en la obligación de rendirles un sentido homenaje para agradecerles su legado.

Es lo que sucedió con la familia Hubl después de que la abuela Margaret, de 89 años, falleciera.

Sin embargo, ellos tuvieron una forma muy peculiar de tenerla presente, que incluía las colchas que hizo a lo largo de toda su vida.

Fue sólo en el momento de su funeral cuando la repercusión de su trabajo se hizo realmente evidente.

La anciana originaria de Nebraska era una confeccionadora de colchas innata, pero mientras algunas personas hacen colchas como un pasatiempo de la tarde, ella las hizo para comunicar su amor por su familia.

Fue por eso que sus hijos y nietos decidieron cubrir todas las bancas de la iglesia con los edredones de la abuela para honrar su memoria.

«Nunca imaginé cuántos eran», dijo Christina Tollman, una de sus nietas.

Margaret merecía ese homenaje, ella tenía tres hijos propios y luego se hizo cargo de los gemelos de su cuñada tras un trágico accidente. Por lo que a la final, con su esposo Henry criaron a los cinco niños en una pequeña casa de tres habitaciones en su granja.

Como símbolo de su amor y preocupación por los suyos, la abuela fabricó una colcha para cada hijo y después para cada nieto cuando se graduaron de la escuela secundaria.

«Ella quería que tuviéramos algo para envolvernos y mantenernos calientes cuando fuéramos a la Universidad», dijo Tollman.

Pero aunque ese ya era un lindo detalle, lo verdaderamente importante descubrieron en el funeral, haciendo que todos rompieran a llorar…

“Cuando nos sentamos a revisar sus cosas, encontramos esto: lo llamo un cuaderno de bolsillo. En el interior dice en qué colcha estaba trabajando, qué día le colocó el borde, y en qué día la terminó», explicó su nieta.

En el cuaderno tenía registrado cuándo empezó y cuándo terminó cada colcha

Con el tiempo, cuando los nietos ya no necesitaban el edredón para irse a la Universidad, entonces la abuela ideó un plan mejor: que fuera una sorpresa para cada nieto como un regalo preciado para el día de su boda.

Tres nietos que no se habían casado todavía, fue en el día del funeral cuando quedaron totalmente sorprendidos al ver el edredón que les tenía la abuela ya terminado.

¡Es emocionante!

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Todas esas horas de trabajo y todo ese amor de la abuela puesto en cada una de las colchas es algo que ahora la familia Hubl guarda como su mayor tesoro.

“Este es el amor que la abuela tuvo por cada uno de nosotros. Esto es lo que ella hizo para que cada uno de nosotros nos envolviéramos cuando nos sintiéramos tristes. ¡Cuánto la echamos de menos», concluyó Tollman.

Comparte esta emotiva historia con todos tus amigos y recuerda decirles cuánto quieres a tus familiares cuando los tienes aún con vida. ¡El legado de una abuela dura por siempre!

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