Entra a la universidad para estudiar medicina aunque le dijeron que no podría por ser muy pobre

La perseverancia y tenacidad son valores importantes para alcanzar las metas, una joven brasileña está totalmente convencida de eso, después de años y mucho esfuerzo, ella y sus humildes padres están felices y satisfechos porque pudo hacer realidad su sueño.

Toda la familia se esforzó para que Monaliza pudiera estudiar

Monaliza Ávila es una mujer de 21 años que vive en Paulínia; es hija de una mujer que trabaja por jornada y su padre es conductor de un autobús, siempre se han esforzado para darle una buena educación y que ella pueda después salir adelante en la vida.

«A pesar del poco estudio, mis padres siempre fueron conscientes de la importancia que tenía la escuela tanto para mí, como para mi hermano, y siempre nos animaron desde los primeros años del colegio», dijo la hija.

Siempre estudió en escuelas públicas y en la secundaria asistió a una escuela técnica, simultáneamente se capacitaba en tecnología de la información. Con la ayuda y asesoría de un profesor, que veía el potencial que tenía, visitó el campus de la UNICAMP en Campinas y se dio cuenta de lo mucho que le gustaba la carrera de medicina.

«Descubrí que este sería un camino en el que me sentiría realizada y podría aprender más sobre el ser humano y reinsertarlo directamente a la sociedad», aseguró la joven.

En 2016 culminó satisfactoriamente su bachillerato y se le presentó la gran oportunidad de, mediante examen, obtener una beca para realizar estudios de preparación privados para ingresar a la facultad de medicina, sabía que sería duro, pero aceptó el reto.

«Mi rutina de estudio en el curso era de 7:00 am a 9:00 pm, de lunes a viernes, y el sábado tenía clases por la mañana», agregó la aplicada estudiante.

Entre 2019 y 2020 aprobó los exámenes de ingreso para la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), Universidad Federal de Maranhão (UFMA), Universidad Estatal de Piauí (UESPI) y la Universidad Federal de Bahía (UFBA), En 2021, Monaliza realizó por primera vez los exámenes de ingreso en la USP y en la Universidad Estatal de São Paulo (Unesp).

Y si bien estaba muy contenta por lo que había logrado, ella tenía en mente a la UNICAMP, y las pruebas superadas sirvieron como una manera de ir bajando la ansiedad para cuando llegara el momento de hacer el examen de la UNICAMP.

Y después de cuatro años en el curso e innumerables horas de estudio, Monaliza fue una de las 3.247 personas que aprobó su prueba de admisión a esa universidad. A pesar de que algunos la subestimaron diciendo que no podría lograrlo, ella demostró que no hay nada imposible cuando se tiene voluntad y perseverancia.

La joven aspirante a médico está muy feliz y sabe que valió la pena el esfuerzo, a pesar de los contratiempos económicos y todas las dificultades ella nunca se rindió pues no quería dejar a sus padres solos y sabía que lejos de casa ellos no le podrían costear los gastos de comida y alojamiento para estudiar.

Comparte esta hermosa historia con todos tus amigos, el ejemplo de Monaliza puede servir de estímulo para que otros jóvenes sigan adelante y firmes en sus metas.