Comienzan los emotivos funerales de los tres primeros pequeños inocentes de Texas

Conforme pasan las horas, aumenta el dolor de los familiares de las 21 víctimas de la escuela de Texas. Pero así también, las infinitas muestras de solidaridad y apoyo, han seguido llegando de todas partes del estado, conmovidos por tanto dolor.

Llama la atención la avalancha de cariño hacia los padres y familiares de los más inocentes de la tragedia

Uvalde es una pequeña comunidad con 21.000 habitantes, donde ahora el mundo entero tiene puesto su corazón, su mente y sus oraciones. Definitivamente, estas familias necesitan sentirse arropadas, y a lo largo de la tarde de ayer y hoy, no se ha visto más que muestras patentes de solidaridad sin precedentes.

Necesitan no solo ese apoyo de sentir que no están solos, sino sobre todo esos abrazos fuertes, sentidos y sinceros de quienes sienten y lloran a sus hijos fallecidos como si fueran suyos.

Se acumulan en estos padres sentimientos de profunda tristeza, pero también de una gran indignación, especialmente con la Policía, por tratarse de un drama que cobró vidas inocentes y según fuentes oficiales, se pudo evitar.

Son escenas que realmente parten el alma. Se ha podido ver a los familiares directos de los niños llegar y derrumbarse por completo: al tocar sus fotografías, leer sus nombres, y palpar el sin número de flores, tarjetas, peluches y muestras de amor que la gente ha ido dejando para cada uno de los pequeños.

El 80 por ciento de los habitantes de Uvalde son de origen latino y el 90 por ciento de los estudiantes de la Escuela Primaria Robb son de habla hispana. Es por eso que la partida tan dramática de estos niños golpea tan duramente a todos.

Con el corazón roto, comenzaron ya a despedir a 3 de las 21 víctimas de la tragedia escolar. Se trata de los pequeños: Amerie Jo Garza, José Flores y Maite Rodríguez, todos de 10 años.

Todos los presentes se han volcado con emotivos detalles alusivos a la personalidad y el mundo interior de cada niño, para rendirles el más merecido último adiós.

Así, los familiares de José Flores acudieron todos vestidos con camisetas azules, el color favorito del niño.

La abuela de Amerie, por su parte, aprovechó la oportunidad para dirigir una contundente y desgarradora súplica al presidente Biden:

«Que por favor haga algo, yo perdí a mi nieta, nunca la voy a tener otra vez en mis brazos. Yo crié a mi niña y no la tendré más», dijo entre lágrimas.

La Iglesia Católica del Sagrado Corazón será la encargada de realizar la primera misa en honor al descanso eterno de los pequeños. Tienen previsto celebrar una docena de misas en sucesivo a lo largo de los días, para que todos y cada uno de los niños fallecidos puedan ser despedidos como merecen.

Para que ese último adiós sea suficientemente emotivo y realmente se convierta en una especie de bálsamo para el dolor de todos los padres; los encargados de la Iglesia están recabando una serie de anécdotas, detalles y recuerdos de cada pequeño. 

De este modo, pretenden que esas ceremonias religiosas estén revestidas de toda la calidez y humanidad tan necesarias para aliviar en algo su dolor.

Detrás del drama de quienes perdieron la vida, también está la dura experiencia de los niños, que protegidos por la Providencia, lograron salir ilesos de semejantes momentos de angustia cuando pensaron que no vivirían para contarlo.

«Tuvimos que estar mucho tiempo bajo nuestros escritorios, eran como golpes muy pero muy fuertes en las paredes. Yo solo oraba al Cielo para poder salir con vida», dijo uno de los pequeños sobrevivientes.

En el memorial que se ha construido al pie de la escuela, se pueden ver 21 cruces adornadas para rendir memoria a cada una de las víctimas que partieron prematura e injustamente.

Texas

El congresista Tony González, por su parte, informó que Uvalde se encuentra en proceso de crear un centro de ayuda mental para toda la comunidad que en este momento se encuentra devastada.

Pero el reclamo de los padres que han perdido a sus pequeños es firme y contundente.

«No puede volver a suceder, esto tiene que parar, no hay razón para que el congreso no pueda aprobar una ley», dijo Vicente Salazar, el padre de Layla.

«Nadie hace nada, sigo pensando en quiénes serán los próximos padres que pasarán por este dolor», exclamó devastada, la madre de Lexi Rubio, la hija del policía que se enteró de su partida cuando acudió al llamado a la escuela.

También trascendió que las dos funerarias existentes en Uvalde informaron que van a ofrecer sus servicios funerarios sin costo alguno para todas las víctimas de la Escuela Primaria Robb.

Así fue el emotivo último adiós para los primeros tres pequeños de Texas:

Hay niños cuyos padres ya no los pueden levantar más para ir a la escuela, hay puestos vacíos en una mesa, pero sobre todo un agujero profundo en el corazón que no puede ser llenado.

Hay maestras que no pueden seguir dándolo todo por sus pequeños para protegerlos del mal, tal como lo hicieron las dos profesoras que fallecieron dando su vida por los 19 niños.

Todos nuestros pensamientos están con esos padres, abuelos, hijos y familiares. Que pronto puedan hallar el consuelo y la fortaleza que tanto necesitan.