La esposa del policía que perdió a su hija en el drama de Texas, rompe su silencio

Siguen saliendo a la luz desoladores detalles en torno a la lamentable partida de 19 niños y 2 maestras, en la Escuela Primaria Robb, de Uvalde, Texas.

Durante la conferencia de prensa ofrecida por el gobernador de Texas, Greg Abbott, se dio a conocer la noticia de que una de las niñas que perdió la vida era nada menos que la hija de uno de los policías que acudió al llamado de socorro.

El ayudante del sheriff que acudió a la escuela de Texas no imaginó que la tragedia lo tocaría de cerca

Texas

Se trataba de la pequeña Alexandria Aniyah Rubio, de 10 años, mejor conocida como ‘Lexi’. Era la hija de Félix Rubio, un oficial de la Oficina del Sheriff del Condado de Uvalde, que acudió a la llamada de auxilio.

Diversas imágenes desgarradoras difundidas en las redes sociales reflejan el preciso y desolador momento en que el oficial se enteró de que Lexi se encontraba entre los 19 pequeños desafortunados que pagaron con su vida.

Inmediatamente, Félix no hizo otra cosa que aferrarse a su esposa Kimberly en busca de apoyo, al no tener fuerza para procesar ni aceptar una noticia tan devastadora como esa.

El rostro del oficial estaba sumido en el dolor y la desesperación, mientras trataba de consolar a su esposa. Y es más insólito e increíble pensar que apenas unas horas antes los tres posaban felices para una foto familiar después de que su amada Lexi fuera premiada en la escuela.

A Lexi le encantaba jugar el baloncesto ​​y soñaba con convertirse en abogada cuando creciera, igual que su madre

Tras celebrar sus logros académicos por ser nombrada como alumna destacada en el cuadro de honor, 30 minutos después de que sus padres salieran de la escuela, el responsable de la tragedia comenzaba a ejecutar su descabellado plan.

«Era amable, dulce y apreciaba la vida. Tenía un futuro brillante. Por favor, que el mundo sepa que echamos de menos a nuestra bebé. Mi hermosa e inteligente Lexi fue reconocida hoy en el cuadro de honor All-A. También recibió el premio al buen ciudadano», escribió la madre en Facebook.

«Le dijimos que la amábamos y que la recogeríamos después de la escuela. No teníamos idea de que eso era un adiós», declaró Félix Rubio, en una conmovedora entrevista.

«¿Por qué le quitó la vida? Todo lo que puedo esperar es que ella no sea un número. Espero que esto se resuelva. Nadie más necesita pasar por esto. Soy policía, esto es suficiente. No necesitábamos pasar por esto, pero lo estamos sufriendo», dijo el padre, entre lágrimas.

Kimberly, por su parte, no ha podido dejar de volcar todo su dolor en las redes sociales, para gritar al mundo que esto debe parar ya. Al mismo tiempo ruega que nadie olvide quién fue su amorosa pequeña.

“Vivimos en un pueblo realmente pequeño, y todos nos siguen diciendo, ya sabes, que no es el momento de ser políticos, pero lo es, lo es. No puedo permitir que esto le pase a nadie más”, dijo.

Mientras que el padre de Lexi, a pesar de trabajar en la oficina del alguacil, insistió en que la solución definitiva es prohibir la venta de r1fles AR-15, que fueron los utilizados por el joven de 18 años.

Después de que sus contundentes declaraciones fueran aplaudidas por muchos, su familia fue contactada por el gobernador Abbott pero ellos se negaron a hablar con él.

Difundió los últimos diarios que escribió Lexi, una niña llena de recuerdos y sueños

«Mi dulce Lexi. Amor de mi vida. Guardián de mi alma. Te llevaba dentro de mí. Yo soy tú. Tú eres yo. Quiero estar contigo. Ahora. No después», se lamentó en una publicación.

En respuesta a la trágica muerte de Lexi, su tía creó una página de GoFundMe para ayudar a sus padres en estos momentos de especial necesidad. Ya han recaudado más de 45.000 dólares, de la meta que eran 10.000 dólares.

Entre las declaraciones de Félix se puede palpar su sentimiento de culpa. «Yo la dejé allí», exclamaba arrepentido.

Mientras que su madre no dejó de mostrar su profunda indignación e hizo un llamado a las autoridades:

«Simplemente, sigue sucediendo y nadie hace nada al respecto. Sigo pensando: ¿Quiénes serán los próximos padres que pasarán por esto?».

Se supone que ningún padre debería preocuparse cuando deja a un hijo en la escuela. Nunca nadie debe siquiera temer que dará un beso a su hijo y que esa despedida será para siempre.

No es justo que un orgulloso padre que rinda un homenaje de honor a su hijo por sus logros, porque se lo merece, en cuestión de minutos pase a honrar su memoria porque un desalmado acabó con su vida porque tenía problemas. ¡Esto debe parar ya!