El mensaje de Daniel Radcliffe, el actor que interpreta a Harry Potter, sobre su rara enfermedad

El éxito de Harry Potter ha llegado a cada rincón del mundo, son millones de jóvenes y adultos los fans de esta saga que comenzó con una obra de literatura y llegó a la gran pantalla.

Daniel Radcliffe, el actor inglés que interpreta al protagonista de las mágicas historias de la autora J.K Rowling padece una extraña enfermedad que afecta a la coordinación de sus movimientos y que en muchos pacientes causa trastornos cerebrales y de lenguaje.

El actor de 27 años padece dispraxia, una afección que puede impedirle hacer tareas simples de la cotidianidad como atar los cordones de sus zapatos o escribir.

Daniel habló abiertamente de su enfermedad ante los medios de comunicación en el año 2008 y comentó que la padece desde niño. Hoy se ha convertido en un icono de quienes padecen dispraxia para crear consciencia acerca de su detección temprana y las consecuencias que causa en el organismo.

Recientemente, respondió durante una transmisión en vivo a una niña de 10 años que le contó que también padecía su enfermedad.

“A mí nunca me detuvo, y algunas de las personas más inteligentes que conozco tienen dificultades de aprendizaje. El hecho de que algunas cosas te resulten más difíciles solo hará que seas más determinado, que te esfuerces más y que seas más imaginativo para encontrar soluciones a los problemas”, dijo Daniel.

 

Exactamente, esta enfermedad es un trastorno del desarrollo de la coordinación motora (TDCM), afecta el sistema psicomotriz impidiendo la coordinación de los movimientos afectando al lenguaje, a la inteligencia emocional y habilidades como caminar, saltar, además de aquellas que requieren motricidad fina como el movimiento de la boca y de la lengua para pronunciar las palabras adecuadamente.

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Según información aportada por José Luis Etcheverry, médico neurólogo del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (INEBA), en algunos casos, esta enfermedad puede influir negativamente sobre las habilidades sociales de los niños, que se comportan de modo inmaduro aunque tengan un coeficiente intelectual igual o más alto que el promedio.

También, pueden presentar problemas de postura y dificultad para mantener el equilibrio.

Los pacientes se caracterizan por la lentitud y dificultad que tienen para realizar movimientos aparentemente sencillos que requieren la coordinación de varios grupos musculares, como por ejemplo escribir, peinarse, atarse los zapatos, jugar a la pelota o andar en bicicleta.

La dispraxia se clasifica en cuatro tipos: ideomotora: se presenta con la dificultad de pensar y ejecutar una tarea sencilla; ideatoria: afecta la cadena de secuencias de procedimientos sencillos, como por ejemplo, abrir una puerta; la oromotora: que afecta las habilidades del lenguaje y la constructiva: que dificulta la comprensión de las relaciones espaciales, quien la padece no puede introducir una caja pequeña dentro de una más grande.

¿Cómo reconocer la dispraxia?

La enfermedad se manifiesta desde temprana edad, pero para algunos padres puede resultar difícil detectarla. Los síntomas pueden apreciarse desde el año de edad pero se refuerzan durante la edad escolar, principalmente entre los cinco y once años. Afecta con mayor incidencia a los varones.

Si los padres notan que los bebés están irritables y tienen dificultades para comer, además de presentar retraso en el desarrollo de tareas como girarse cuando están acostados o caminar podrían padecer la enfermedad.

Otro signo de alarma puede ser su el niño suele ensuciarse mucho cuando come porque tiene muchas dificultades para utilizar los cubiertos, así como para jugar con una pelota.

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Mientras que cuando tienen mayor edad los síntomas más evidentes son tropezarse con frecuencia, con personas y objetos, dificultad para saltar, para sostener cosas, para pronunciar algunas palabras y socializar.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

Para diagnosticar la dispraxia se realiza una serie de pruebas neuropsicológicas tomando como referencia las actividades motoras e intelectuales que el niño debería realizar a su edad. La evolución de esta afección depende de la gravedad, de la edad que tenga el paciente cuando se diagnostique y de la disciplina de los padres con el tratamiento médico recomendado.

Infobae

Daniel, en su condición de figura pública está utilizando su influencia para animar a quienes como él luchan con la dispraxia y eso es admirable. ¡Compártelo!

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