El cáncer y el Asperger le robaron a su pequeño de 10 años la esperanza pero un día todo cambió

Los padres siempre se alegran por los éxitos de sus hijos. Especialmente cuando alcanzan hacer algo que veían casi imposible. Este tipo de alegría invadió el corazón de una madre al ver a su hijo de 10 años con Síndrome de Asperger bailando por primera vez, dejando totalmente de lado su aversión al sonido.

Karen Wharehinga es una madre de 42 años que junto a su esposo Trini, de 45 años, se sorprendió al ver a su hijo James bailando por primera vez.

El niño sufre de Síndrome de Asperger, una condición que había anulado por completo su gusto por la música y cualquier ruido fuerte. En el momento en que James se veía expuesto a los sonidos se descontrolaba por completo.

Esta situación no era nada simple de tratar dentro de la familia, pues uno de los hermanos del joven es autista de alto funcionamiento y ha desarrollado habilidades especiales en la música.

Este medio le ha permitido lidiar con su condición. Además, Trinity, la hermana menor de James, se perfila como cantante y bailarina. Bajo estas circunstancias, la realidad en el hogar no era fácil de manejar para los padres de los tres chicos.

Inesperadamentemente, la historia de esta familia cambió en el momento en que James fue diagnosticado con cáncer. En el 2016 al niño se le realizó ultrasonido, el cual reveló la presencia de un tumor de Wilms de 15 cm de largo, 12 cm de ancho y 15 cm de profundidad. Este es un extraño cáncer de riñón que afecta en su mayoría a niños.

La noticia fue desgarradora para los padres. Con sólo 8 años, James fue sometido a un tratamiento de tres meses de quimioterapia y a una intervención quirúrgica en el Hospital de Niños Lady Cilento, en Brisbane.

Durante el proceso fue necesario extirpar gran parte de su riñón izquierdo. Posteriormente, el pequeño pasó por tres meses más de quimioterapia y radioterapia antes de ser declarado en remisión.

«Él es un héroe para nosotros. Es un niño increíble. Ha pasado por muchas cosas, pero nunca se quejó, nunca se quejó. Nunca dijo por qué a mí”, dijo Karen.

Durante el tiempo que el niño atravesó por la enfermedad y su posterior recuperación, la familia recibió el apoyo de la fundación benéfica Camp Quality. En una oportunidad fueron invitados a un campamento, escenario en el cual James superó su aversión al sonido.

Según el itinerario, en el campamento habría una noche de discoteca y la familia tenía planeado no asistir sino reunirse a ver películas y comer pizzas. Sin embargo, los padres se sorprendieron en el momento en que la música empezó a sonar y James comenzó a bailar. Puedes ver el video del emotivo momento aquí.

James se estrenó como bailarín en la pista de Camp Quality. Desde entonces, el niño superó la perturbación que le causaban los sonidos fuertes. Ahora, el pequeño no se ofusca o intenta apagar la radio, sino que pone a sonar sus canciones favoritas cuando van en el auto.

«Siempre hemos estado orgullosos de él, pero en ese momento al verlo en la pista de baile reconocimos lo mucho que ha crecido», dijo Karen.

A pesar de los momentos difíciles que tuvieron que atravesar, con la experiencia del cáncer James fortaleció su confianza y, según menciona Karen, el niño salió de su caparazón.

El pequeño pidió un iPod con auriculares para Navidad y empezó a asumir el mundo de manera distinta. Ahora comparte con sus hermanos la afición por la música y el baile.

Después de momentos desgarradores esta familia logró superar no sólo el cáncer, sino una de las aversiones que el Asperger ocasionaba en el niño. James es un ejemplo de valentía, comparte con tus amigos su inspiradora historia.

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