Se convirtió en la madre de 800 niñas huérfanas después de perder a su hija

Existen premisas universales en las que difícilmente alguien puede discrepar y una de ellas es que ninguna tristeza se compara a la que se siente cuando se pierde un hijo. No importa cuál sea el temperamento o la entereza de la madre, un hecho como este puede derrotar a la mujer más fuerte.

Para la Dra. Sarojini Agarwal, una mujer india que ha dedicado su vida entera a la lucha por el empoderamiento de la mujer y por la protección de los menores, la pérdida de su hija fue, precisamente, lo que le dio fuerzas para emprender un proyecto que le cambió la vida a cientos y cientos de niñas huérfanas.

En el rostro de estas niñas, la Dra. Sarojini redescubrió el de su pequeña de 8 años, Manisha, que murió en un trágico accidente de tráfico. Ella cuenta que un día, en medio de su tristeza, escuchó una voz que le decía “¿Por qué lloras? No podrás traer a Manisha de vuelta llorando. Abre tus ojos y date cuenta de que hay muchas niñas desafortunadas que no tienen a nadie. Conviértelas a todas en tu Manisha“.

La Dra. Sarojini cree que este fue el plan de Dios, convertirla en la madre que muchas niñas nunca tuvieron.

Fue así como esta admirable mujer comprendió que debía transformar el dolor en una energía poderosa de amor. Habiendo pasado por el momento más difícil de su vida, ella se sentía inspirada por su pérdida para crear un espacio donde recibir a otras niñas que estaban en la calle, buscando una madre y un hogar.

Basándose en esta idea, la Dra. Sarojini fundó un refugio con el nombre de Manisha Manir, como su difunta hija.

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La casa original de la Dra. Sarojini constaba de 3 habitaciones para las niñas. Pero con el pasar de los años, se tuvieron que mudar a una casa mucho más grande de 3 plantas. Este nuevo lugar cuenta con una biblioteca, espacio para jugar a basketball y badminton, talleres para actividades manuales y una sala para ver la televisión.

La primera bebé que la Dra. Sarojini adoptó era sordomuda y su madre había muerto dando a luz. La siguieron 3 niñas que habían perdido a su madre en un accidente. Otras más las recogió ella misma de la calle y de burdeles.

Actualmente, esta mujer de 80 años ha recibido aproximadamente 800 niñas en el Mandir. Pero más allá de darles asilo, ropa y comida, ella las ha criado como una madre cría a sus propios hijos: con amor desbordante e ilimitado. La Dra. Sarojini se ha asegurado de que estas niñas reciban la educación necesaria para convertirse en mujeres independientes. Para ella esta es la clave del éxito y por eso las ayuda a entrar a buenas y prestigiosas universidades.

“Quiero que las niñas puedan levantarse por su cuenta. Antes no tenía a nadie que me ayudara con las labores de la casa, pero luego tuve que contratar a dos jóvenes porque las chicas están creciendo y necesitan a alguien que esté siempre cerca de ellas, encargándose de sus necesidades”, explica la Dra. Sarojini.

En el refugio las niñas también aprenden a tejer y a perfeccionar otras habilidades vocacionales. De este modo, son preparadas para que cuando tengan que abandonar el Manir puedan encontrar un buen trabajo.

La Dra. Sarojini vive también en el Manir y comparte una pequeña habitación con su esposo jubilado. Este refugio se caracteriza por tener un ambiente que inspira mucha paz, rodeado de hermosa vegetación y plantaciones. Es, en definitiva, todo lo opuesto al caos en el que la mayoría de estas niñas estaban acostumbradas a vivir.

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El sufrimiento que sentía la impulsó a crear este hogar para niñas huérfanas y, al mismo tiempo, fue gracias a este hermoso proyecto que ella pudo superar el dolor.

Por su hermosa labor en el Manisha Manir, esta increíble mujer ha recibido muchos premios, incluyendo el National Award for Child Welfare. Pero su trabajo no acaba en el refugio, la Dra Sarojini también logró crear una beca escolar para que niñas de familias pobres con promedio sobresaliente puedan obtener un título de pregrado o de postgrado.

Por su avanzada edad, la Dra. Sarojini tuvo que renunciar a hacerse cargo de las bebés recién nacidas. No sabe cuánto tiempo más podrá cuidar a sus niñas, pero está segura de que a ellas les dedicará hasta el último minuto de su vida.

La jornada de la Dra. Sarojini comienza a las 5 am y termina a las 12 pm y, a pesar de su edad, todavía puede verse a esta mujer llena de energía jugando y divertirse con las niñas, dibujándoles sonrisas plenas en sus delicados rostros. Ella sigue trabajando arduamente por seguir haciendo realidad su sueño de verlas crecer y convertirse en mujeres sensibles, maduras, independientes y caritativas.

Ayudar a otros es la mejor manera de dar y recibir amor y así lo demuestra esta admirable mujer ¡Comparte su hermoso mensaje con tu familia y amigos!

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