Una madre denuncia “el exceso de fuerza física” de los maestros para retener a su hija autista

Claire Nossiter, la madre que Lyndsay una estudiante autista decidió demandar al colegio donde estudia su hija por maltrato físico.

Se presume que Lyndsay, quien también padece del Síndrome de Prader Willi, sufrió un episodio violento y según información local el personal del colegio trató de controlarla para evitar agresiones a otras personas.

Tras este incidente, su madre solicitó al personal que se asumiera la responsabilidad de sus acciones, sin embargo, el consejo local insistió que se trataba de la seguridad de todos.

Ante la decisión de los fiscales de no presentar a dos miembros del personal ante los tribunales, Claire afirmó que demandaría a las autoridades locales.

La madre de Lyndsay considera que para reprimir a su hija se utilizó excesiva fuerza física, pero testigos han declarado que se hizo lo necesario para tomar el control del momento.

Recibí una llamada de la escuela donde me informaron que mi hija había sido golpeada, pero parecía que había sufrido un accidente automovilístico”.

El rostro y el cuerpo de Lyndsay presentaron hematomas que preocuparon a su madre porque aprentaban que habían sido provocados por golpes contundentes contra la niña.

La madre exclamó que, si hubiese sido ella la causante de todos los golpes que recibió su hija las autoridades hubiesen actuado para quitársela, pero cómo se trata del personal del Consejo de North Lanarkshire no pasa nada.

El médico encargado de hacer el informe escribió que había demasiados moretones. Nuestro sistema de justicia debe proteger a los más vulnerables”.

Un vocero del Consejo de North Lanarkshire dijo que algunas veces se requieren usar técnicas de restricción aprobadas para velar por el bienestar del alumno y evitar que otras personas sean lesionadas.

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Claire inició una campaña para la prohibición de lo que ella denominó como la restricción desproporcionada de los niños discapacitados. Esta iniciativa superó las 5.000 firmas.

La técnica de restricción utilizada con mi hija fue degradante y humillante para ella”.

Es necesario no sólo crear conciencia en los colegios sino en todos los lugares donde cuidan a los niños, especialmente los centros donde atienden a personas como Lyndsay.

Los niños con alguna condición especial fácilmente pueden ser víctimas de este tipo de agresiones cuando sus cuidadores, educadores y personal de seguridad consideren necesario reprimirlos. 

El Gobierno escocés se ha enfrentado a varias quejas solicitando que sean revisadas las regulaciones que tratan la restricción física. Las autoridades han insistido en que la intervención física solo debe usarse como un último recurso, siempre y cuando garantice el interés de la educación del niño y no como un castigo.

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Es una historia que llama mucho la atención y que, definitivamente pone aspectos muy delicados sobre la mesa que deben ser muy bien evaluados. Comparte con tus amigos y coméntanos tu opinión sobre este tema.

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