Queda ciega y completamente paralizada tras una visita al parque con sus 4 hijos

En 1994 Christine Jennings se dirigió unas horas a un parque para poder descansar. En ese entonces no podría haber imaginado que esa decisión tan simple se convertiría en la causa por la que su salud comenzó a decaer vertiginosamente.

“Desde ese momento mi vida nunca ha vuelto a ser la misma”.

Horas después, cuando ya se encontraba de vuelta a casa y se disponía a dormir notó que había algo extraño molestándola en un costado de su caja torácica. Había una pequeña garrapata aferrada a su cuerpo.

Se movió rápidamente para arrancar al insecto de su cuerpo. Con el paso de los años, se enteraría de que no lo había sacado por completo.

Christine asegura haber obtenido la picada de garrapata en el parque Leicester’s Bradgate.

Pocos días después comenzó a presentar todo tipo de síntomas. Tenía dolores de cabeza, extraños sarpullidos, dolor en las articulaciones, debilidad. A pesar de que se alarmó y acudió al médico en constantes ocasiones, los especialistas no hacían más que ignorar sus síntomas y nunca la diagnosticaron. La picada de la garrapata había provocado que Christine sufriera la enfermedad de Lyme.

Christine solía trabajar como pintora profesional.

Se trata de una bacteria que transmiten las garrapatas de patas negras también conocidas como garrapatas de venados. Con el tiempo, la condición de Christine empeoraba cada vez más y tras investigar un poco ella mismo sospechó que había sido infectada con esta enfermedad.

Christine tiene 4 hijos adultos y varios nietos.

En varias ocasiones habló con los médicos sobre la garrapata que había encontrado en su cuerpo, pero ellos le dijeron que no se preocupara porque el insecto debía permanecer entre 24 y 36 horas en el cuerpo para poder transmitir la bacteria.

Tres años después de su visita a lo que, en efecto, era un parque de venados, encontraron la cabeza del insecto en el cuerpo de Christine.

La cabeza de la garrapata tuvo que ser removida quirúrgicamente de Christine.

Cuando finalmente logró contactar a un especialista que la diagnosticó con enfermedad de Lyme, comenzaron a planificar diferentes medidas para poder luchar por su salud lo más pronto posible, pero drásticamente todo cambió. La enfermedad ya se encontraba demasiado avanzada así que se negaban a darle tratamiento.

“Creo que estaban más preocupados de que yo los demandara así que realmente no querían admitir que se trataba de la enfermedad de Lyme. Mi vida no les interesaba”.

Cuando habían pasado 4 años comenzó a necesitar una silla de ruedas y hoy en día se ya no se puede mover. Sus nervios son sumamente sensibles al sol, de manera que debe permanecer en un cuarto oscuro sin exposición solar directa.

Se encuentra sumamente frustrada por no haber recibido el diagnóstico y el tratamiento médico por los que tanto insistió.

Me hubiese gustado poder seguir viendo. Me hubiese encantado recibir tratamientos para mejorar mi calidad de vida”.

Mirror

Levantamos la voz en contra de la terrible situación que ha tenido que enfrentar esta amorosa madre. Es necesario que ante estos síntomas se tomen todas las medidas necesarias para poder brindar la atención médico que tantos necesitan.

Comparte el desgarrador caso de Christine para crear conciencia y exigir que la enfermedad de Lyme no sea simplemente descartada por los médicos.

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